De los ‘lobos robot’ del ISIS al laboratorio letal en Gaza: así es la guerra donde la IA decide quién muere

LA NUEVA CARRERA ARMAMENTÍSTICA DIGITAL

Mientras el mundo juega con ChatGPT, el terrorismo y las potencias militares han cruzado el umbral. Desde presentadores de noticias humanoides que propagan el terror hasta algoritmos estatales que generan listas de 37.000 objetivos humanos en segundos, la Inteligencia Artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en el arma más eficiente —y escalofriante— del campo de batalla moderno.

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Rescate de rehenes
Rescate de rehenes

Olvídese de la ciencia ficción; la pesadilla ya está operativa. En los rincones oscuros de Telegram, el ISIS y Al Qaeda han lanzado una consigna clara a sus seguidores: "Conviertan sus pesadillas en realidad". Ya no necesitan estudios de televisión; ahora utilizan presentadores humanoides generados por IA —idénticos a los de la CNN— para narrar sus atentados y reclutar a una nueva generación de "lobos solitarios" con deepfakes de líderes que hablan idiomas que jamás aprendieron. Aspiran a crear "perros robot" con lanzallamas y malware capaz de paralizar naciones, buscando desesperadamente expertos que compensen su falta de recursos con la potencia del algoritmo.

Pero mientras los grupos armados corren para dominar esta tecnología, Estados Unidos e Israel ya han convertido la Franja de Gaza en el mayor laboratorio de pruebas del mundo. Allí, la guerra se gestiona desde servidores. Sistemas como Lavender y The Gospel, alimentados por gigantes tecnológicos y empresas como Palantir, procesan datos masivos para marcar a miles de personas como objetivos militares, automatizando la "cadena de destrucción" con una frialdad matemática. Lo que antes llevaba meses de inteligencia humana, ahora es un Excel generado en segundos.

ciberterrorismo
ciberterrorismo

Es una carrera asimétrica pero global. Por un lado, una potencia tecnológica que invierte 12.000 millones de dólares para perfeccionar la vigilancia total y el ataque predictivo; por el otro, células descentralizadas que usan herramientas comerciales para democratizar el terror y fabricar armas biológicas. Ambos bandos comparten una misma premisa: la deshumanización del enemigo a través del código. La IA no duerme, no tiene moral y, según advierten los expertos en seguridad, apenas estamos viendo el tráiler de una película de terror que ya no tiene botón de pausa.

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