Jaque mate al 'wokeismo': Chile da un portazo a la agenda identitaria y se suma a la ola conservadora de Occidente
GIRO HISTÓRICO EN SUDAMÉRICA
El laboratorio del "nuevo progresismo" ha cerrado sus puertas de golpe. En una jornada que será estudiada como el fin de una era, Chile ha dictado sentencia contra la agenda identitaria y el legado del estallido social. Con una contundencia inapelable, José Antonio Kast ha teñido el mapa de azul, logrando una hegemonía territorial que no solo devuelve a la derecha a La Moneda, sino que alinea al país con el eje conservador de Occidente, enviando una señal sísmica a toda la región: la paciencia con la” izquierda de Netflix” se ha agotado y los fantasmas como Pinochet son eso, fantasmas del pasado.
16 dic 2025
Fue un "basta" rotundo. A las 20:00 horas, las agencias oficiales confirmaron lo que la calle ya rumoreaba: el modelo cultural impulsado en los últimos años ha colapsado en las urnas. José Antonio Kast (58,61%) no solo ganó una elección; arrasó en un plebiscito implícito sobre el alma de la nación, superando por casi 20 puntos a la candidata comunista Jeannette Jara (41,39%).
La narrativa de la ideología woke chocó de frente con la realidad aritmética. El líder republicano conquistó las 16 regiones del país, penetrando con fuerza en zonas populares y urbanas, antiguos bastiones de la izquierda que hoy priorizaron la seguridad y el orden por encima de la retórica de género y el decolonialismo. Es la victoria más aplastante de la derecha desde el retorno a la democracia, y deja al oficialismo en un estado de orfandad ideológica.
Un nuevo eje continental. Mientras el progresismo local procesa el duelo, la geopolítica se reconfigura a velocidad de vértigo. Desde Washington, el secretario de estado norteamericano Marco Rubio saludó el triunfo marcando la nueva pauta: fronteras blindadas y fin de la migración irregular. Pero la celebración más ruidosa llegó desde la Casa Rosada. Javier Milei, socio estratégico en esta cruzada cultural, celebró la caída del "socialismo del siglo XXI" y la victoria de la "Defensa de la Vida", anticipando una alianza de hierro entre Santiago y Buenos Aires para desmantelar las estructuras de la izquierda regional.
