De la crisis en la frontera al debate de la soberanía: el análisis del periodismo marroquí sobre Ceuta

De la crisis en la frontera al debate de la soberanía: el análisis del periodismo marroquí sobre Ceuta

En un nuevo episodio de tensión migratoria en la frontera norte de África, los recientes acontecimientos acaecidos en la bahía de Fnideq (Castillejos) y Ceuta han vuelto a sacudir las relaciones hispano-marroquíes. Tras la resolución del Tribunal Supremo español sobre las devoluciones en caliente en el ámbito marítimo, miles de jóvenes intentan cruzar a nado la separación fronteriza, desencadenando un despliegue de contención y repatriación rápida entre Rabat y Madrid.

A continuación, publicamos íntegramente la tribuna de opinión firmada por el periodista Tarik Qattab, aparecida originalmente en el medio digital marroquí Le360. En este texto, el autor expone la visión que se sostiene desde sectores influyentes del país vecino: una perspectiva que vincula directamente la presión migratoria con el estatus histórico y geopolítico de Ceuta y Melilla, calificando la presencia española como una «anomalía territorial» cuya restitución consideran inevitable a largo plazo.

Avalancha migrantes en Ceuta

La tensión acumulada en el litoral de Fnideq se decantó abruptamente hacia el caos. Tras varias jornadas marcadas por una multiplicación de los intentos de infiltración, la crisis alcanzó su paroxismo el miércoles 29 y este jueves 30 de julio de 2026. Miles de jóvenes candidatos a la emigración clandestina se arrojaron al mar para alcanzar Ceuta a nado. En el terreno, las fuerzas de seguridad, fuertemente requeridas para bloquear estos flujos masivos, fueron directamente blanco de los ataques. Ante grupos extremadamente determinados y violentos, la presión se volvió casi incontrolable.

En el origen de esta concentración repentina, una consigna difundida en las redes sociales y mediante el boca a boca se propagó como la pólvora. En cuestión de horas, el mensaje convenció a cientos de personas de converger hacia Fnideq, el punto de reunión más cercano a Ceuta, de la que solo la separa una simple valla metálica y un espigón marítimo.

CEUTA, SPAIN – JULY 29, 2026: Spanish and Moroccan maritime patrols, supported by Spain's Maritime Rescue service, conduct rescue operations off the southern coast of Ceuta after a sharp increase in migrant arrivals to the Spanish enclave in North Africa. Nearly 2,000 migrants have reached Ceuta over the past two weeks, most by swimming around the Tarajal breakwater separating Spain from Morocco. The arrivals include hundreds of unaccompanied minors, prompting local authorities to warn that child protection facilities have been overwhelmed as rescue and border surveillance operations continue. Photo by Antonio Sempere / JNA Press

Según nuestras fuentes, los migrantes congregados son en un 60% nacionales argelinos, emboscados en la región a la espera de la menor brecha para cruzar, y en un 35% nacionales marroquíes, principalmente jóvenes atraídos por los rumores de impunidad y de regularización inmediata. El 5% restante procede del África subsahariana.

El origen del efecto llamada

Lanzarse al agua a nado desde las playas de Fnideq hacia Ceuta constituye una empresa extremadamente peligrosa. La zona está azotada por potentes corrientes marítimas y fuertes marejadas a lo largo del espigón. El balance provisional es trágico: al menos nueve muertos confirmados, cuyos cuerpos fueron rescatados en Ceuta, una veintena de desaparecidos y varios heridos graves.

Detrás de esta stamped repentina se encuentra una resolución judicial precisa que ha servido de detonante. El 8 de julio de 2026, la Sección V de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo español dictó una sentencia que encendió la mecha. A instancias de un nacional argelino devuelto tras haber alcanzado Ceuta a nado, el alto tribunal confirmó la ilegalidad de las devoluciones en caliente (devoluciones inmediatas) para los migrantes que llegan por mar.

En consecuencia, todo migrante interceptado en el mar o que llegue a nado debe ser sometido a partir de ahora a un procedimiento administrativo individual de identificación, lo que prohíbe su expulsión inmediata sin un examen previo.

Mediatizada desde el 10 de julio, esta decisión fue distorsionada y explotada por las redes de traficantes. La información se percibió como una señal: llegar por el mar garantizaba no ser expulsado en el acto y ofrecía una puerta de acceso a los beneficios de una ola de regularización en curso en España. La ilusión duró poco.

Repatriaciones sistemáticas y acciones judiciales

Este jueves, las autoridades marroquíes y españolas coordinaron inmediatamente su respuesta al más alto nivel para restablecer el orden. Las personas que han ingresado ilegalmente en Ceuta no se beneficiarán de ninguna regularización. Las medidas acordadas incluyen la repatriación sistemática de la totalidad de los migrantes llegados durante este asalto. También se prevén acciones judiciales. Los individuos detenidos serán ingresados en prisión preventiva, puestos a disposición de la justicia y condenados a penas de cárcel por cruce ilegal y violencia contra las fuerzas del orden.

Policia marroquí

El Ministerio del Interior de España denunció la instrumentalización de una decisión judicial por parte de las redes de tráfico de seres humanos. El ministro Fernando Grande-Marlaska, quien anunció un viaje de urgencia a Ceuta para el viernes, subrayó la «cooperación ejemplar» entre Rabat y Madrid, expresando su gratitud a las fuerzas de seguridad marroquíes que frustraron miles de intentos previamente. Recordó que, antes de esta crisis, no se había registrado ninguna llegada por mar en Ceuta en 2026 hasta el 15 de julio (frente a 4 en 2025 y 28 en 2024). «Estamos movilizando todos los recursos necesarios, trabajando con las autoridades marroquíes e internacionales, y preparando las medidas requeridas para restablecer la normalidad en el menor tiempo posible», declaró por su parte el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en la red social X.

Ceuta y Melilla: la anomalía geográfica

La gestión de la crisis es inmediata, pero este episodio vuelve a sacar a la luz el estatuto insostenible de los enclaves ocupados de Ceuta y Melilla. Estas dos ciudades representan anomalías geográficas, políticas y de seguridad en el siglo XXI. ¿Cómo concebir que parcelas de territorio en Marruecos sigan siendo reclamadas como españolas cuando un simple brazo de mar las separa de Fnideq (para Ceuta) y de Nador (para Melilla)? ¿Un brazo de mar que es posible cruzar con aletas y una cámara de neumático? Las fuerzas de seguridad marroquíes se agotan en asegurarlas durante todo el año. Pero, ¿es esto razonablemente sostenible? Máxime cuando, incluso para España, el coste financiero, humano y logístico de esta protección continua sigue pesando gravemente sobre el presupuesto del Estado.

Militares españoles en Ceuta

La realidad territorial y demográfica termina siempre por imponerse. Ceuta, ciudad situada en Marruecos, en África, de gran mayoría musulmana y dependiente de su entorno marroquí inmediato, no puede física e indefinidamente seguir siendo una ciudad española anclada en suelo marroquí. Si observamos la dinámica histórica a largo plazo, la presencia árabe-musulmana, esencialmente marroquí, en España duró casi ocho siglos, creando allí una civilización brillante, una arquitectura duradera y conocimientos que irradiaron a toda Europa, antes de desaparecer de la península porque no era su espacio natural. A la inversa, ¿qué representan estos enclaves continentales sino los vestigios de una época pasada que no irradian nada y solo generan fricción en materia de seguridad?

La restitucion de Ceuta y Melilla se presenta como una salida ineludible a largo plazo, bajo el efecto combinado de la geografía, la demografía y el sentido común. La cuestión ya no es saber si estos enclaves se reintegrarán en su entorno natural, Marruecos, sino en cuánto tiempo y cuántos dramas humanos se tendrán que lamentar aún de aquí a entonces.

Por Tarik Qattab

El 30/07/2026 a las 22h09

Texto traducido íntegramente de su fuente original, el periódico digital marroquí Le360 (Tarik Qattab, 30/07/2026).