Melanesia se une para blindar el océano con la mayor zona protegida del mundo
El Pacífico se cansa de esperar promesas y pasa a la acción. Mientras las grandes potencias discuten el futuro del clima, Fiyi, Vanuatu y Papúa Nueva Guinea acaban de sellar un pacto histórico: conectar sus aguas para crear la reserva marina transfronteriza más grande del planeta. Seis millones de kilómetros cuadrados blindados contra la sobreexplotación bajo un lema rotundo: "Nosotros le pertenecemos al océano".
Para entender el verdadero impacto de este escudo ecológico y las tensiones que despierta la minería submarina en la región, leemos a Mong Palatino, reconocido periodista, activista y editor de Global Voices, quien analiza cómo las comunidades de Melanesia están liderando la resistencia climática global.
Papúa Nueva Guinea, Fiyi y Vanuatu han acordado expandir y conectar sus zonas marinas protegidas, y ratificaron su compromiso de priorizar la salud del océano y del ambiente.
Esta iniciativa se anunció durante la primera Cumbre Oceánica de Melanesia, celebrada en mayo de 2026 en Puerto Moresby, capital de Papúa Nueva Guinea. Melanesia es una subregión del Pacífico.
Las tres naciones del Pacífico concibieron la red de reservas marinas denominada Corredor Oceánico Melanesio de Reservas para “forjar un frente melanesio unificado de gobernanza oceánica, dedicado a proteger absolutamente nuestros frágiles ecosistemas marinos, y fortalecer el sustento cultural y económico de nuestras comunidades costeras”.
El Corredor es el ejemplo más reciente de la respuesta del Pacífico al duro impacto del cambio climático. Aunque a lo largo de su historia la región ha generado bajas emisiones de carbono, sufre las consecuencias extremas de la crisis climática, ya que muchas de sus islas enfrentan la amenaza del aumento del nivel del mar y la destrucción de la barrera de coral.
Las reservas marinas interconectadas abarcarán al menos seis millones de kilómetros cuadrados y se prevé que el proyecto sea la zona marina protegida transfronteriza más extensa del mundo.
La zona marina protegida en la zona occidental de Manus, en Papúa Nueva Guinea, cubriría más de 214,000 kilómetros cuadrados de océano dentro del mar de Bismarck. Según el Gobierno, esta zona tiene casi el tamaño de Reino Unido y representa el 9% de la zona económica exclusiva del país.
Vanuatu anunció que adjudicará 70,000 kilómetros cuadrados para el Corredor en la región marina protegida de Torba, zona del tamaño de Irlanda. Es casi el 10% de su zona económica exclusiva.
Fiyi se comprometió a que en 2'26, el 15 % de sus aguas pase a ser parte del Corredor, y a que en los próximos cinco años esta superficie se extienda.
El primer ministro de Vanuatu, Jotham Napat, subrayó el valor de proteger el océano. “No vamos a sacrificar a nuestro océano para salvarlo. Preferimos la protección por sobre la extracción, y la extensa memoria de nuestros ancestros por sobre los intereses a corto plazo de los otros”, dijo.
El primer ministro de Fiyi, Sitiveni Rabuka, les recordó a los líderes correligionarios del Pacífico que la obligación de cuidar los océanos no debe tener fronteras.
Enric Sala, explorador residente de National Geographic, elogió la inauguración del Corredor y dijo: “Con esta nueva y valiente iniciativa, los líderes de Melanesia se comprometen a proteger el 30% de uno de los ambientes marinos más biodiversos y relevantes del planeta”.
Por otra parte, la Red del Pacífico sobre Globalización dio la bienvenida al Corredor e instó a los líderes del Pacífico a plasmar compromisos regionales que consideren suspender la minería en aguas profundas en la legislación nacional vinculante, ya que la comunidad del Pacífico se dividió cuando algunos Gobiernos señalaron que permitirían la exploración y la extracción de minerales en aguas profundas, a pesar del posiblemente desastroso costo ambiental.
Otro momento sobresaliente de la Cumbre Oceánica Melanesia fue cuando se puso simbólicamente un “mensaje dentro de una botella”, que incluía el compromiso de la gente del Pacífico. Este es un extracto del mensaje:
"A los tecnócratas que están por ahí, a ustedes que precipitadamente quieren sacar réditos de la generación actual y dilapidar las posibilidades de la generación juvenil moana.
Juntos nos mantenemos firmes, no solo como naciones, sino también como guardianes.
Somos guardianes de un océano compartido que alimenta a nuestro pueblo, transporta nuestras historias y conecta cada isla por todo nuestro Océano Pacífico.
El océano no nos pertenece. Nosotros le pertenecemos al océano.
Un pueblo. Un océano. Un futuro. Wansolwara (nota editorial: expresión en tok pisin, una de las lenguas de Papúa Nueva Guinea e islas Salomón, que significa literalmente «un solo mar» o «una sola agua salada».
Las naciones melanesias han acordado volverse a reunir en dos años en otra cumbre para revisar y ampliar sus compromisos para proteger el océano.
💡 Sobre este artículo: Este análisis fue escrito originalmente por Mong Palatino y traducido por Débora Reynoso para Global Voices (puedes leer el artículo original aquí: Melanesian nations vow to connect and expand marine protected areas · Global Voices). Esta publicación forma parte de la serie especial "Crisis globales, soluciones locales", un espacio dedicado a rescatar casos de éxito y relatos de resistencia climática liderados por comunidades de países en desarrollo.
Traducido (Español) por Débora Reynoso