ESPECIAL SEMANA SANTA 2026: EL PACTO SECRETO DE LOS "NUEVE ELEGIDOS"

El origen oculto de las Cinc Llagues: la vesta casera y el sacrificio de los Alabern que salvó el Jueves Santo de 1917

Palma se estremece al descubrir sus raíces más puras. Lo que hoy es una procesión multitudinaria nació en 1917 de un humilde grupo de amigos con vestas hechas a mano. Descubre el enigma de los Alabern, el misterio de la plaza del Hospital General y cómo una hermandad sin fondos logró custodiar la "Lanzada del Longino". ¡Impacto total en la historia de nuestra ciudad!

Cristo de las 5 llagues
Cristo de las 5 llagues

¡Estallido de nostalgia en las venas de Ciutat! El 5 de abril de 1917, un Jueves Santo que Palma nunca podrá borrar de su memoria, un pequeño grupo de amigos decidió cambiar el destino de nuestra Semana Santa. Sin sede oficial, sin jerarquías y con la fe como único motor, nombres que hoy son leyenda como Sebastián Gibert, Isidro y Joan Oliver, los Hermanos Comellas y el incansable Federico Alabern se reunieron por primera vez. ¿Su secreto? Una vesta confeccionada por ellos mismos que desafiaba la elegancia de la época con la sencillez de la amistad verdadera.

5 llagues
5 llagues

Bajo el sol de aquel primer Jueves Santo, los fundadores se encontraban en la plaza del Hospital General. Allí, en medio del bullicio, compraban sus cirios para procesionar, en una época donde la cofradía carecía de asambleas y todo el peso de la organización recaía sobre los hombros de Federico Alabern. Durante una década, el misterio envolvió a este grupo de apenas nueve cofrades que, año tras año, cumplían su promesa de silencio y penitencia. No fue hasta 1927 cuando la hermandad encontró su hogar definitivo en la Iglesia de San Cayetano (Padres de Sagrados Corazones), momento en el que se compraron los clavos y la corona de espinas que todavía hoy estremecen al público llevados por monaguillos en bandejas de plata.

Pero el gran bombazo llegó en 1932. La cofradía, que seguía sin fondos propios, vio nacer a su primer presidente oficial: D. Carlos Alabern. Fue él quien, en un acto de amor extremo por Palma, sufragó de su propio bolsillo el exquisito Pendón de "La lanzada del Longino", encargado a un prestigioso pintor y catedrático del Instituto de Palma. Aquel estandarte, que costó un sacrificio personal incalculable, se convirtió en el epicentro visual de la Pasión palmesana. No fue hasta 1947 cuando se formalizaron las asambleas, cerrando un círculo de treinta años de historia forjada con el sudor y el anonimato de hombres que no buscaban la gloria, sino proteger la esencia de lo sagrado. ¡Es la Palma más auténtica que todavía late en cada rincón de San Cayetano!

Iglesia de san Cayetano
Iglesia de san Cayetano

L’art al carrer: El legado del Longino El Pendón de "La lanzada del Longino" es el tesoro artístico que define esta etapa dorada. Una pieza de artesanía exquisita que, desde 1932, ha sido el estandarte de un sacrificio familiar que se vuelve viral por su historia de entrega absoluta.

Identidad visual: El marrón de la tierra y la capa blanca El traje inicial de 1917 era un código visual de humildad extrema que impactaba en las retinas:

·        Sotana y Capirote: De un color marrón terrenal y austero.

·        Capa: Blanca, símbolo de la luz que nació del grupo de amigos original.

·        Detalle: Sandalia marrón con calcetín blanco y el característico cordón ermitaño blanco a la cintura.

Un legado vivo Esta cofradía es el ADN de la amistad en Palma. Desde su fundación por los Oliver, Gibert y Alabern, ha demostrado que la fe no necesita jerarquías para sobrevivir. Ver pasar hoy a sus monaguillos con la corona de espinas es conectar con aquel 1917 donde todo era posible con un poco de tela y mucha devoción.