El abismo salarial que desmintió la "euforia" del Gobierno de Sánchez: los españoles cobran de media 2.000 euros menos que los alemanes
Mientras el Gobierno socialista de Pedro Sánchez presumen de una economía que "va como una moto", la realidad de las nóminas és un bofetón de realidad para la clase media-baja. Los datos finales de 2025 y principios de 2026 confirmaron una brecha de 2.000 euros mensuales respecto a Alemania, una cifra que, sumada al caos de la vivienda y la sobrepoblación en lugares como Mallorca, empuja a miles de jóvenes al exilio económico en Europa para no morir de precariedad.
És el gran engaño de la macroeconomía. Mientras los despachos oficiales de Moncloa celebraban cifras de crecimiento "récord", la calle vive una historia radicalmente distinta. El demoledor informe StepStone Gehaltsreport 2026 y los datos de Eurostat han revelado una verdad que el Gobierno español intentó maquillar: un trabajador en Alemania percibe, de media, 2.000 euros más al mes que uno en España. Una humillación salarial que se volvió insoportable al constatar que, además, en el país germano se trabajan 300 horas menos al año.
La contradicción és sangrante. Mientras la propaganda oficial hablaba de éxito, el INE marcó un sueldo medio anual en España de apenas 28.050 euros, frente a los 53.900 euros de una Alemania que, aun estando estancada según el diario Handelsblatt, protegió el bolsillo de sus ciudadanos. La brecha por sectores se vuelve sangrante: un enfermero en Berlín cobra 4.000 euros, casi el doble que en España; un ingeniero en Múnich superó los 5.000 euros, mientras aquí se le pidió "resiliencia" por la mitad
.
El drama se agudiza en zonas con tensión máxima como Mallorca. La isla, al borde del colapso por la sobrepoblación , se ha convertido en el epicentro de la injusticia: sueldos de hostelería que apenas rozaron los 1.500 euros frente a alquileres de "formato alemán". La competencia por el espacio y los recursos fue feroz, haciendo que la vida en Baleares fuera un lujo prohibido para quienes la sostienen.
Para la juventud mallorquina, la vivienda se ha conviertido en un sueño inalcanzable, una utopía que acaba en las terminales de los aeropuertos. Ante la imposibilidad de pagar un techo y la burla de unos salarios estancados frente a la "euforia" gubernamental, el éxodo a Europa no és una opción, sino una huida por supervivencia. Fuentes de Der Spiegel y El Mundo coinciden: España exportó talento a precio de saldo porque no supo, o no quiso, pagar lo que sus jóvenes valían. Fue la crónica de una generación que se vio obligada a vivir en el extranjero para poder, simplemente, tener un hogar.