Agentes de la Policia Local de Palma cortan las cadenas de dos recintos opacos que simulan un aparcamiento.

Dos solares sin señalización dejan encerrados a los coches de los aficionados del Atlético Baleares nuevamente.

Los dos solares ubicados en el Carrer de Marie de Behen, enfrente del estadio Balear,  perimetrados con vallas pero con grandes accesos abiertos y sin indicaciones, volvieron a convertirse en una trampa para los conductores este pasado miércoles.

Policia Local de Palma con la cizalla para romper la cadena

Una tarde de fútbol en las inmediaciones del campo del Atlético Baleares —con motivo del partido amistoso disputado frente al CE Llosetense este pasado miércoles— terminó convirtiendo un par de solares del Carrer de Marie de Behen en una auténtica trampa para los conductores. Los terrenos, que habitualmente albergan más de 300 vehículos —muchos de ellos con matrículas extranjeras—, están completamente perimetrados con vallas metálicas, pero cuentan con grandes accesos principales que estaban abiertos y sin ningún tipo de indicación o cartel prohibitivo. Al no haber señales, muchos aficionados pensaron que era un espacio habilitado y dejaron allí sus turismos para ver el encuentro.

 

Sin embargo, al regresar tras finalizar el partido, se encontraron con que alguien había cerrado las puertas con una cadena y un candado, bloqueando la salida a más de ocho vehículos. Las consecuencias afectaron de lleno a los usuarios: una familia con niños tuvo que dejar el coche allí y llamar a un amigo para poder marchar, mientras que otros afectados se encontraron con el grave perjuicio de tener que trabajar al día siguiente o esa misma noche sin su medio de transporte.

Solar enfrente del estadio balear

 

La alarma saltó de inmediato cuando los perjudicados comprobaron que nadie del club tenía un número de teléfono del propietario o del responsable de los recintos, una carencia de contacto que tampoco supo resolver la Policía Local de Palma al personarse en el lugar. La situación de hartazgo se confirmó cuando los trabajadores del bar del Atlético Baleares advirtieron que esto ya había pasado la semana pasada.

Personas afcetadas

 

Ante la desesperación, los afectados llamaron a la policía. Tras más de una hora de tensa espera, los agentes se personaron en el lugar y aseguraron inicialmente que no podían actuar por tratarse de propiedad privada. Sin embargo, ante la insistencia de la gente, el agente al cargo dio la vuelta a los solares y comprobó que no había ninguna señalización legal que prohibiera aparcar ni distintivos de propiedad privada. Al no disponer de un contacto directo del responsable que abriera los recintos, se requirió una furgoneta de apoyo con agentes equipados con cizallas para cortar las cadenas y abrir los accesos.

El suceso destapa un grave vacío y apunta a una presunta actividad opaca en estos dos solares situados frente al estadio —con capacidad conjunta para más de 300 vehículos y que, según las ordenanzas, deberían contar con la debida señalización—, alimentando las sospechas sobre si se trata de un aparcamiento irregular o de un negocio encubierto de compraventa de vehículos sin señalizar.