Palma queda fuera de la Capitalidad Cultural 2031 por falta de inversión y un proyecto sin raíces
El proyecto de la Capitalidad Europea de la Cultura 2031, que debía ser el motor de transformación para Palma, ha quedado en vía muerta. La reciente exclusión de nuestra ciudad de la lista de semifinalistas no es fruto del azar, sino de una gestión caracterizada por la falta de presupuesto, la ausencia de un proyecto sólido y un miedo paralizante al "qué dirán" en los titulares de prensa. Mientras ciudades como Las Palmas o Cáceres apostaban fuerte con inversiones que rozaban los dos millones de euros, Cort apenas destinó 82.000 euros, demostrando que nunca se creyeron las posibilidades de Palma.
La falta de ambición del actual equipo de gobierno es alarmante. El regidor de Cultura, Javier Bonet, ha admitido que se invirtió 20 veces menos que los competidores directos para evitar "titulares negativos". Esta política de mínimos ha dejado a Palma fuera de un escenario que hubiera garantizado incentivos fiscales, ayudas europeas y una renovación profunda de nuestros equipamientos culturales. El lema "Mediterranean in motion" ha resultado ser una carcasa vacía, una "metodología" sin contenido real que no ha logrado convencer al comité seleccionador. Diferentes gestores culturales consultados por Mallorca al dia han criticado la exposición de Palma como un lugar aséptico, sin raices propias, terriblemente multicultural y avergonzándose de la cultura propia de las islas...
Es inaceptable que se intente maquillar este fracaso hablando de un "retorno económico estimado" en redes sociales cuando lo que se ha perdido es una oportunidad histórica de financiación pública y privada. Palma no necesita excusas ni ataques a la oposición; necesita un liderazgo que apueste por la cultura como un eje estratégico real, y no como un mero trámite administrativo de bajo coste. La ciudad ha pagado el precio de una gestión que prefiere no arriesgar antes que ganar.