Los alcaldes de la España verde plantan cara al Ministerio: "Nos quieren como decorado temático
Tener un tesoro natural en el patio de casa suena idílico, pero gestionarlo sin presupuesto es una pesadilla burocrática. Hartos de cargar con las restricciones del ecologismo de moqueta mientras Madrid decide su futuro, los 105 municipios integrados en la Red de Parques Nacionales han decidido plantarse. La gran batalla por el dinero, la autonomía y la supervivencia de estos pueblos se librará este otoño en un escenario histórico y deshabitado: el Archipiélago de Cabrera.
¿Proteger el paraíso o vivir de él? Los pueblos con Parques Nacionales citan su batalla en una isla 'casi' secreta
Vivimos obsesionados con blindar la naturaleza, pero casi nadie se acuerda de la gente que duerme pegada a ella. Guardar un paraíso no paga las facturas del supermercado ni arregla las carreteras. Por eso, los 105 pueblos que cargan con el sello de tener territorio dentro de la Red de Parques Nacionales han dicho basta al postureo ambiental y van a verse las caras en un escenario de película.
La cita será este otoño en el Archipiélago de Cabrera, con motivo de la XXX edición de las jornadas anuales de AMUPARNA (la Asociación de Municipios con Territorio en Parques Nacionales). El presidente de la entidad y alcalde de Pampaneira, Ángel Pérez, junto a la vicepresidenta Luz Goretti, han cerrado los preparativos en Palma con el alcalde Jaime Martínez y el regidor Llorenç Bauzá.
La tensión de fondo no es pequeña: mientras en los despachos ministeriales de Madrid se debate el nuevo Plan Director, la financiación y los grandes discursos sobre la conservación y desarrollo sostenible, las alcaldías locales exigen dinero real y reconocimiento para no convertirse en pueblos fantasma o en decorados para turistas.
¿Sabías que...?
El escenario de la cumbre esconde secretos que casi nadie recuerda. Cabrera fue en secreto el escenario donde se estrelló un hidroavión nazi en 1944 en plena Segunda Guerra Mundial y, en los años 70, la isla estuvo a un paso de saltar por los aires: el Ejército pretendía convertirla en un gran polígono de tiro con aviación y fuego real, plan que detuvo la presión social in extremis. Por si fuera poco, sus fondos marinos guardan clones milenarios de Posidonia oceánica, verdaderos fósiles vivientes que sobrevivieron en silencio a bombardeos, espías e intrigas bélicas.
Hoy, la gestión administrativa de este enclave deshabitado recae en el Ayuntamiento de Palma. En esta cumbre insular, los municipios buscarán demostrar que proteger la biodiversidad no tiene por qué significar la asfixia del medio rural.