LA GUERRA DEL GRIFO EN EE. UU.

Hackers en el grifo de tu casa: el pánico al agua contaminada destapa el circo político en EE. UU.

Abrir el grifo y no saber si el agua limpia es gracias a tu ayuntamiento o a unos hackers al otro lado del planeta. Ese es el circo que se ha montado en EE. UU. tras un ciberataque masivo a redes de agua potable. Mientras los espías culpan a Irán, Donald Trump dice que la culpa es de la incompetencia local. ¿Guerra digital o pura chapuza burocrática?

Grifo de agua

Hackean el agua en EE. UU.: ¿Ataque de Irán o pura torpeza local?

Imagínate abrir el grifo de tu casa y que el agua no sea segura porque hackers han tomado el control de la red. Esto no es una película: ha pasado en Minnesota y ha destapado una pelea política ridícula.

Más de 30 plantas de agua potable tuvieron que apagar sus ordenadores a toda prisa y volver a usar botones manuales tras un ciberataque masivo. La CISA (la agencia de ciberseguridad del país) y el FBI dicen que la culpa es de Irán. Aseguran que no buscaban robar dinero, sino demostrar que pueden paralizar un estado entero tocando un par de teclas a miles de kilómetros.

Trump y Marco Rubio

Pero Donald Trump ha salido a romper el guion. En vez de culpar al enemigo exterior, les ha soltado un dardo a los suyos: “Yo no culpo a Irán, culpo a Minnesota”. Para el expresidente, decir que los iraníes están detrás es solo la excusa perfecta para tapar la incompetencia de los políticos locales. Según su versión, Irán tiene problemas bastante más gordos que andar jugando con los grifos de un pueblo americano.

El gobernador Tim Walz ha saltado de inmediato, acusando a Washington de vender humo y recortar presupuesto en la seguridad digital mientras la guerra cibernética se cuela en las cosas más básicas de nuestro día a día.

La pregunta que deja mal cuerpo a cualquiera es clara: ¿nos están atacando desde fuera en una guerra invisible, o la realidad es que nuestras infraestructuras clave están gestionadas por gente tan descuidada que dejan la puerta abierta a cualquiera? Mientras se echan la culpa unos a otros, los ciudadanos se quedan con la duda de si su propia agua es de fiar.