La difusión de las imágenes de los cooperantes maniatados desata una tormenta diplomática contra Israel
La publicación de un vídeo que exhibe el trato vejatorio hacia los integrantes de la Flotilla Global Sumud ha provocado la repulsa de la comunidad internacional. El ministro de extrema derecha,de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, difundió la grabación en sus redes sociales oficiales, desencadenando una crisis política que ha obligado a las principales capitales europeas a convocar de urgencia a los embajadores hebreos. Incluso el primer ministro, Benjamin Netanyahu, se ha visto forzado a desautorizar la conducta de su compañero de gabinete tras el asalto a las embarcaciones en aguas internacionales.
La intervención militar contra la flota humanitaria, que zarpó desde Turquía con más de cincuenta naves, se saldó con el traslado forzoso de 430 personas de diversas nacionalidades hasta el enclave de Ashdod. El colectivo jurídico Adalah tachó la operación de captura ilegal en alta mar, denunciando que las unidades navales utilizaron cañones de agua y embistieron de forma deliberada a uno de los barcos. La polémica se acrecentó cuando Itamar Ben-Gvir acudió al centro de detención portuario para filmar a los activistas de rodillas y con las manos atadas a la espalda, proclamando ante ellos la supremacía de su país.
La repercusión del metraje ha generado una respuesta contundente en Occidente. La jefa del Ejecutivo italiano, Giorgia Meloni, reclamó una rectificación pública y la puesta en libertad de sus compatriotas, mientras que los departamentos de exteriores de Francia, Reino Unido y España censuraron formalmente el comportamiento de las autoridades de Tel Aviv. En el ámbito interno, el responsable de la diplomacia israelí, Gideon Saar, recriminó severamente a su homólogo el daño infligido a la imagen del Estado, en un escenario donde los organismos de Naciones Unidas continúan alertando sobre las severas restricciones al paso de suministros básicos a Gaza.