Apuñala a la policía al grito de "Allahou Akbar" tras engañarlos pidiendo una dirección en Toulouse
Un engaño de manual, tres cuchillos y el grito de "Allahou Akbar". La fina línea que separa el fanatismo del delirio puro se ha vuelto a romper en pleno centro de Toulouse. Lo que empezó como una supuesta consulta a pie de ventanilla terminó en una brutal agresión contra la Policía Municipal que mantiene en vilo a los investigadores: ¿estamos ante un ataque planificado con trasfondo de ideología terrorista o ante el brote violento de un enfermo mental en estado de embriaguez severo? La respuesta sigue encerrada en una celda psiquiátrica.
¿Terrorismo yihadista o un brote psicótico regado con alcohol? La pregunta quema en las manos de la Fiscalía de Toulouse tras el violento ataque a cuchilladas que ha sacudido el centro de la ciudad.
El escenario: la céntrica calle d'Austerlitz. El método: el viejo truco de acercarse a una patrulla de la Policía Municipal pidiendo una simple indicación. En cuanto los agentes bajaron la ventanilla de su vehículo para ayudar, la amabilidad se transformó en una emboscada salvaje. El agresor sacó tres cuchillos de golpe y se lanzó a matar.
El balance roza el milagro. Dos agentes terminaron en el hospital: uno con un corte limpio a milímetros de la carótida; el otro salvó la vida porque su chaleco antibalas frenó tres puñaladas directas al pecho. La rápida reacción del tercer tripulante evitó una masacre a pocos metros de la concurrida plaza del Presidente Thomas Wilson.
La polémica estalla al analizar al detenido. El alcalde Jean-Luc Moudenc y los investigadores confirmaron que el hombre gritó "Allahou Akbar" y proclamó proclamas de ideología terrorista mientras atacaba. Pero el giro del guion llegó de madrugada: la policía judicial tuvo que suspender los interrogatorios porque el agresor presentaba un estado de embriaguez severo y un delirio mental tan grave que obligó a su ingreso urgente en la unidad psiquiátrica del Hospital de Purpan.
¿Un ataque planificado bajo las siglas del terror radical o el arrebato violento de un enfermo mental alcoholizado? La línea que separa el fanatismo de la locura vuelve a ser alarmantemente delgada.