El vacío legal de los OVNIS en el Reino Unido reactiva el enigma de Sóller
El reciente informe publicado por la BBC ha encendido las alarmas en el sector de la aviación internacional al revelar que el Reino Unido carece de un sistema centralizado para registrar los Fenómenos Anómalos No Identificados (UAPs). Tras la jubilación del piloto Chris Crowther, quien detalló un encuentro cercano a finales de los años 70, profesionales del sector critican que el Ministerio de Defensa británico cerrara su oficina especializada en 2009. Esta situación de desatención institucional contrasta con la gestión histórica de la seguridad aérea en España, donde incidentes similares provocaron de inmediato la intervención de la inteligencia militar.
La comunidad de investigadores ha conectado directamente esta alerta con el "Caso Sóller" de noviembre de 1979. Esa misma madrugada, coincidiendo con el aterrizaje de emergencia de un vuelo comercial en el Aeropuerto de Manises por el avistamiento de dos luces rojas, el mecánico mallorquín Pep Climent capturó dos imágenes de un objeto no identificado sobre l'Ofre. A diferencia del protocolo británico actual, la respuesta del Ejército del Aire español fue inmediata.
El periodista e investigador Juan José Benítez analizó minuciosamente el suceso tras entrevistarse en reiteradas ocasiones con los protagonistas y examinar las localizaciones del avistamiento. Sus investigaciones determinaron que la versión de los testigos se mantuvo inalterable a lo largo de las décadas, descartando cualquier contradicción en los relatos. Benítez denunció públicamente las maniobras de intoxicación informativa que pretendieron restar credibilidad al caso mediante análisis científicos defectuosos y sin acceso al material original. Sus pesquisas apuntaron directamente a la Inteligencia Militar como responsable directa del ocultamiento permanente de las pruebas fotográficas confiscadas.
Oficiales de la fuerza aérea se personaron en Sóller para incautarse de los negativos originales en la cafetería Memphis, en presencia de testigos. En la década de los 90, con la desclasificación de los expedientes oficiales, Climent solicitó la devolución de su material fotográfico, pero las autoridades aéreas confirmaron que el rastro de las imágenes se había perdido de forma definitiva. Investigadores del fenómeno documentaron que los archivos originales se custodiaron bajo estricto secreto en una caja fuerte de la base aérea de Torrejón.
La credibilidad de los testigos también desató una guerra de versiones. Años después del avistamiento, se hizo público que Joan Coll había sufrido un brote y terminó ingresado en un psiquiátrico tras un incidente con el gas en su bar, un dato que nadie desmintió. Sin embargo, los investigadores del caso denunciaron que sacar a la luz este problema personal era una jugada sucia de la inteligencia militar. Según ellos, se utilizó la salud mental de Coll como una cortina de humo para desprestigiarlo, desviar la atención y tapar lo verdaderamente importante: que el Ejército se había llevado los negativos.
Aunque análisis posteriores realizados por organizaciones extranjeras señalaron que las imágenes carecían de validez científica por fallos en el revelado o reflejos ópticos, la actuación exprés de las fuerzas de seguridad del Estado mantiene abierto el debate sobre el control y la opacidad del espacio aéreo en Europa.
- 📢 Cambio principal: El debate de la BBC expone que el Reino Unido no registra los avistamientos de los pilotos, dejando el espacio aéreo sin supervisión centralizada frente a incidentes anómalos.
- 📍 Sujetos afectados: Afecta a los profesionales de la aviación civil y militar que carecen de canales oficiales para reportar riesgos de seguridad en ruta.
- 🛠️ Acción práctica: Los usuarios pueden consultar los documentos ya desclasificados del Ministerio de Defensa español para contrastar la actuación militar histórica en Balears.
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