El horror de los vuelos de la muerte en la voz de un ejecutor
La confesión de Francisco Scilingo, ex capitán de corbeta de la Armada Argentina, ha marcado un hito en la recuperación de la memoria histórica sobre la última dictadura militar (1976-1983). Su testimonio detalla un método de exterminio que él mismo compara con las cámaras de gas del régimen nazi: los denominados "vuelos de la muerte".
El impacto de estas declaraciones traspasó las fronteras argentinas, activando mecanismos de justicia universal. En España, el juez Baltasar Garzón lideró la investigación que culminó con la detención de Scilingo en 1997.
· El País (España): En 2005, la Audiencia Nacional de España condenó a Scilingo a 640 años de prisión por crímenes contra la humanidad, siendo la primera vez que un tribunal español condenaba a un ciudadano extranjero por delitos cometidos fuera de su territorio nacional.
· The New York Times (EE. UU.): El diario estadounidense destacó que el testimonio de Scilingo rompió el "muro de silencio" militar, confirmando lo que durante décadas fueron denuncias de familiares y organismos de derechos humanos sobre el destino de los "desaparecidos".
· Le Monde (Francia): La prensa francesa subrayó la importancia de este caso para la extradición y el juicio de otros represores, recordando que ciudadanos franceses, como las monjas Alice Domon y Léonie Duquet, fueron víctimas de este mismo sistema de desaparición.
Este oscuro capítulo de la historia argentina, bajo el lema #NuncaMas, continúa siendo objeto de estudio y juicio para garantizar que la justicia prevalezca sobre el olvido.
A 50 AÑOS DEL GOLPE EN ARGENTINA DEMOLIENDO REINVINDICACIONES GOLPISTAS;MILES Y MILES EN PLAZA DE MAYO POR MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA
Transcripción literal:
"La Armada Argentina decidió que los prisioneros que tenía en la Escuela de Mecánica fueran eliminados arrojándolos al mar desde aviones navales. Todos los miércoles se hacía un vuelo y se designaba en forma rotativa distintos oficiales para hacerse cargo de esos vuelos, de forma tal de que la mayor cantidad posible de integrantes de la Armada pasaran por ellos.
Los que el día martes, o sea el día anterior, se los designaba para morir, eran llevados al aeropuerto de la ciudad de Buenos Aires, al Aeroparque, dormidos o semidormidos mediante una leve dosis de un somnífero y engañados, haciéndoles creer que iban a ser llevados a una prisión del sur.
Una vez en vuelo, se les daba una segunda dosis muy poderosa, quedaban totalmente dormidos, se los desvestía y cuando el comandante de la aeronave daba la orden, que ya informaba que estábamos en una zona mar adentro, se los arrojaba al mar, uno por uno.
La Armada Argentina instrumentó ese sistema de la misma forma que los nazis en su momento crearon las cámaras de gas; la Armada Argentina creó ese método, y ese método es el que usamos para eliminar alrededor de 4.000 personas, más o menos lo que yo estimo, de la Escuela de Mecánica.
Y yo participé en dos vuelos y soy responsable de 13 personas en el primero y 17 en el segundo".