¿Ir al gimnasio? Mejor dale las gracias a tu ex enésimo abuelo prehistórico

Heredaste tus bíceps de los neandertales (y el 20% de los asiáticos conserva sus supermúsculos)

Olvida los batidos de proteínas y las rutinas extremas de entrenamiento. Si tienes facilidad para ganar volumen y una estructura ósea imponente, el secreto no está en tu dieta, sino en una noche de pasión ocurrida hace 47.000 años. Un equipo de científicos acaba de demostrar que el físico imponente de los neandertales sigue vivo y coleando en el código genético de millones de humanos modernos, transformando lo que creíamos saber sobre nuestra propia evolución.

neandertal

Un nuevo estudio acaba de dinamitar la idea de que los neandertales eran simios torpes y encorvados. No solo eran extremadamente fuertes, sino que si hoy eres capaz de marcar bíceps sin vivir pegado a las mancuernas, probablemente se lo debas a ellos.

 

Un equipo de genetistas liderado por Philipp Kanis ha descubierto que el mestizaje prehistórico dejó una huella brutal en nuestro cuerpo. Al analizar genomas antiguos, detectaron una variante del receptor de la hormona del crecimiento 100% neandertal que aún sobrevive en millones de personas.

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Para entender qué hacía este gen, los científicos crearon células artificiales en un laboratorio. Al inyectarles hormonas, las células con la versión neandertal crecieron un 40% más que las humanas modernas. En el mundo real, los humanos actuales que heredaron este interruptor genético cargan, de media, con 270 gramos más de masa muscular magra y tienen una mandíbula más robusta.

 

Lo más loco es dónde terminó este mapa genético. Aunque los neandertales eran europeos, el gen mutó y viajó con las migraciones. Hoy apenas lo tiene el 0.5% de los europeos, pero lo porta el 15% de los asiáticos orientales y hasta el 20% de los surasiáticos.

 

Esto cambia el cuento de la evolución. No los reemplazamos por ser "superiores"; nos fusionamos con ellos. Su ADN era un kit de supervivencia para el frío y la caza extrema. Coagulación ultra rápida para no desangrarte, un sistema inmune agresivo y músculos densos.

 

Así que la próxima vez que alguien destaque tu fuerza física o la forma de tu rostro, no presumas de genética moderna. El mérito es de un antepasado de la Edad de Hielo.