El pánico se apodera de vecinos y comerciantes en Ciutat por la ola criminal que azota la isla
La Policía Nacional ha desarticulado un grupo criminal de argelinos en Palma tras una escalada de violencia y pillaje que ya suma 30 detenidos en apenas mes y medio, utilizando métodos tan brutales como tapas de alcantarilla para reventar lunas y saquear el interior de los coches ante la impotencia de los vecinos.
El estruendo de cristales rotos se ha convertido en la banda sonora nocturna de Pere Garau y la Soledad. Lo que parecía una racha de mala suerte se ha confirmado como una ofensiva criminal sistemática. Según informa la Policía Nacional, dos hombres de origen argelino han sido capturados tras protagonizar una auténtica "caza de tesoros" en el interior de al menos ocho vehículos, utilizando un método tan rudimentario como destructivo: tapas de alcantarilla para reventar las ventanillas.
La situación en Palma empieza a recordar a la crisis de seguridad que sufren grandes metrópolis como Marsella o Barcelona, donde el fenómeno del smash-and-grab (romper y agarrar) ha obligado a las autoridades a crear unidades específicas. En nuestra isla, la presión vecinal ha surtido efecto, pero las cifras son alarmantes: 30 detenidos en lo que va de 2026. Solo el pasado lunes, mientras los investigadores cerraban el cerco sobre los sospechosos de Pere Garau, otros cuatro individuos eran arrestados in fraganti en diferentes puntos de la ciudad empleando patas de cabra.
¿Qué buscan en tu coche? Ya no solo se trata de tablets, móviles o dinero en efectivo. La Policía alerta de un nuevo objetivo fetiche para los delincuentes: la baliza V16. Este dispositivo de emergencia, obligatorio en el futuro cercano, se ha convertido en un objeto de fácil reventa en el mercado negro. A esto se suma el uso fraudulento de tarjetas bancarias robadas, con las que los detenidos realizaban compras compulsivas antes de que las víctimas pudieran bloquearlas.
El Grupo de Investigación Centro mantiene la operación abierta. Mientras tanto, la presencia de patrullas camufladas y coches rotulados se intensifica en los "puntos negros" de la capital. La indignación crece entre los ciudadanos de Mallorca, que ven cómo sus barrios se transforman en escenarios de una delincuencia que no entiende de treguas y que pone en jaque la convivencia pacífica de nuestra isla.