La noche de furia de cuatro menores que han aterrorizado a los vecinos de Ciutat
Palma ha despertado con el miedo en el cuerpo tras conocerse los detalles de una madrugada de auténtico pánico. Lo que comenzó como una "gamberrada" escaló rápidamente hasta convertirse en una espiral delictiva que ha dejado un rastro de destrucción en dos de las barriadas más tranquilas de la ciudad. Según fuentes de la Policía Nacional, los cuatro menores detenidos no tuvieron límites: desde el robo de un ciclomotor para desplazarse con total impunidad, hasta el intento de calcinar mobiliario urbano que podría haber acabado en tragedia.
La cronología de los hechos, facilitada por los investigadores del Grupo de Atracos, parece sacada de una película de serie negra. Todo empezó en las cocheras de autobuses, donde los jóvenes se hicieron con martillos de emergencia. Armados con estas herramientas, se dirigieron al Coll d'en Rabassa para reventar máquinas expendedoras a base de golpes y patadas. Pero su sed de caos no se detuvo ahí.
La tensión aumentó en Son Ferriol. Allí, los vándalos prendieron fuego a un contenedor. Solo la heroica intervención de dos trabajadores de la zona evitó que las llamas se propagaran a una batería de contenedores y, potencialmente, a viviendas cercanas. "Podría haber sido una desgracia", comentan los vecinos, aún impactados por la violencia gratuita. No contentos con el fuego, los menores se dedicaron a rociar con pintura cinco coches y a apedrear la puerta de una vivienda, dejando a una familia sumida en la angustia.
La investigación policial ha revelado que la movilidad del grupo dependía de un vehículo sustraído, que ya ha sido devuelto a su dueña. Además, la sombra delictiva de uno de los arrestados es larga: se le imputa el robo previo de un coche y una moto en la Plaza de Toros. Tras una intensa labor de búsqueda, los agentes procedieron a su detención este pasado jueves. Palma respira hoy algo más tranquila, pero la sensación de inseguridad tras este atracón de delincuencia juvenil tardará en borrarse de la memoria de los mallorquines