CAZA AL MILLONARIO EN EL BARRIO DE SALAMANCA

Terror en la Milla de oro de madrileña: el empresario afincado en Mallorca que escapó de las garras de una banda serbia

Policia nacional 1

El pánico se apoderó de la exclusiva calle Claudio Coello cuando tres individuos asaltaron a V.T., un inversor canadiense con residencia en Mallorca, tras una cena de negocios. Los criminales, que seguían sus pasos desde Barcelona, pretendían trasladarlo a un chalet en Alicante para torturarlo y vaciar sus carteras de criptomonedas. Pese a la violencia del ataque, donde se emplearon sedantes y bridas, el empresario logró huir de sus captores en un descuido policial tras la interceptación de la furgoneta, refugiándose en un hospital madrileño

La noche madrileña se oscureció repentinamente para un conocido empresario canadiense que ha elegido Mallorca como su base de operaciones. Lo que parecía una cena tranquila en el corazón del Barrio de Salamanca terminó en un secuestro exprés ejecutado con precisión militar por una célula de delincuencia organizada de origen serbio. Según fuentes de la Policía Nacional , los delincuentes no buscaban solo el exclusivo reloj de 100.000 euros que lucía la víctima; su objetivo real era el tesoro digital que custodiaba en sus dispositivos.

Los asaltantes, que habían alquilado una furgoneta con matrículas dobladas, abordaron al inversor con una agresividad inusitada: golpes directos al rostro, uso de espray de pimienta y un intento de sedación mediante fármacos potentes traídos de los Balcanes. La intención de la banda era clara: un viaje sin retorno hacia Petrer (Alicante), donde planeaban someterlo a torturas para obtener las claves de su fortuna en bitcoins. La rápida alerta de los testigos permitió a las patrullas interceptar el vehículo en la Ronda de Atocha.

Sin embargo, el suceso dio un giro digno de un guion de suspense. En el caos de la detención, el empresario, herido y maniatado con bridas, no esperó a ser rescatado. Logró salir del vehículo y, en un estado de shock adrenalínico, tomó un taxi por su cuenta hacia un centro hospitalario, sin mencionar inicialmente a los agentes la magnitud de los activos digitales que los delincuentes intentaban arrebatarle.

Este ataque pone de relieve la vulnerabilidad de los grandes patrimonios internacionales que residen en nuestro archipiélago y que se desplazan a la capital para cerrar acuerdos de alto nivel. La investigación sigue abierta para localizar a un tercer implicado que logró escapar.