PUNTO Y FINAL AL MONSTRUO DE INCA

Muere de un infarto en la cárcel el condenado por dos décadas de agresiones y violaciones en Inca

Monstruo de Inca

Un infarto fulminante en su celda de la prisión de Palma ha cerrado para siempre el expediente del monstruo de Inca. El hombre, de 51 años y origen español, cumplía condena tras confesar en la Audiencia de Palma dos décadas de violaciones, palizas y amenazas de muerte a su esposa. El agresor creó durante años un “un estado permanente de ansiedad, temor y coacción psicológica,  tanto a su mujer como a sus hijos, según palabras de la Fiscalía. Con su muerte natural, su castigo penal se extingue de golpe tras poco más de un año entre rejas.

Las claves para la seguridad de la víctima y el cierre del caso

📢 Cambio principal

La muerte por infarto del recluso extingue de forma automática su responsabilidad penal. Esto significa que se archiva la causa en la prisión de Palma y cesa la ejecución de los 14 años y medio de cárcel que le quedaban por cumplir.

📍 Sujetos afectados

La expareja y los tres hijos del fallecido en Inca. Aunque las medidas de protección penales (como la orden de alejamiento de 45 años) decaen formalmente al morir el agresor, la familia gana la tranquilidad definitiva de que el maltratador ya no saldrá nunca de prisión.

🛠️ Acción práctica

La defensa de la víctima deberá gestionar los daños morales a través de la vía civil. Al haber una sentencia firme con una indemnización de 50.000 euros, la expareja mantiene el derecho a reclamar ese dinero directamente de la herencia o los bienes que pudiera tener el fallecido.

Prisión de Palma

El recuento de las nueve de la mañana en la prisión de Palma destapó la noticia. Uno de los internos, de 51 años, no respondía. A pesar de que cuatro ambulancias llegaron de urgencia y los sanitarios intentaron reanimarlo, el hombre ya había fallecido por un infarto. El Grupo de Homicidios acudió de inmediato y confirmó lo evidente: el cuerpo no tenía signos de violencia. Se trataba de una muerte natural.

Con su fallecimiento se cierra, de manera abrupta, uno de los historiales de violencia machista más oscuros registrados en Inca. El hombre estaba en el centro penitenciario para cumplir una condena de 14 años y medio de cárcel. Una pena que pactó el año pasado en la Audiencia de Palma tras confesar una lista insufrible de delitos: agresión sexual continua, maltrato habitual y amenazas de muerte.

Veinte años de terror familiar

La investigación judicial demostró que el infierno en ese hogar comenzó en 2004. Durante dos décadas, el agresor anuló por completo a su esposa mediante el control absoluto y la sumisión. El caso fue especialmente grave porque la violencia salpicó de lleno a sus tres hijos: los menores llegaron a presenciar palizas a su madre embarazada y violaciones en el propio domicilio. El acusado, según la Fiscalía, pretendió todo este tiempo «menoscabar la integridad psíquica» de su mujer y de los tres hijos que tuvieron en común. 

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