CAZADO IN FRAGANTI

Detenido un marroquí multireincidente que tenia prohibido volver a Manacor

CNP de Manacor

Según detalla Digital Manacor, Agentes del cuerpo nacional han interceptado en la calle Mariano Gómez Ulla a un varón de 35 años que encabezaba los índices de criminalidad patrimonial en la zona. El sospechoso, que ignoró una prohibición judicial de acceso al núcleo urbano, fue capturado tras un despliegue de varias unidades patrulla que lograron neutralizar su tentativa de evasión en bicicleta tras un  nuevo hurto en un supermercado.

Un numeroso y efectivo dispositivo policial ha logrado retirar de las calles al que se considera, a día de hoy, el principal catalizador de la inseguridad en el municipio. Según la información adelantada en exclusiva por Digital Manacor, el arrestado es un especialista en el robo en establecimientos comerciales del pueblo, una actividad que mantenía en vilo a los propietarios de negocios del centro.

El incidente se originó en las inmediaciones de la estación ferroviaria. Tras cometer un nuevo robo, el individuo inició una huida que movilizó de inmediato a tres vehículos radiopatrulla ("zetas"). La persecución se trasladó hacia el centro, donde los efectivos de la Policía Nacional ejecutaron una maniobra de cierre para bloquear cualquier vía de escape del sospechoso, quien trataba de zafarse de la presión policial pedaleando entre el tráfico y los peatones.

La gravedad del arresto no reside únicamente en los robos continuados que cometía. El detenido, de origen marroquí, acumulaba una orden de alejamiento vigente que le impedía  pisar el centro de Manacor. Al ser localizado en la calle Mariano Gómez Ulla, el sujeto ha incurrido en un quebrantamiento de condena flagrante, sumando este cargo penal a los numerosos antecedentes que ya figuran en su historial delictivo.

Con esta intervención, se pone fin a una racha de impunidad que afectaba directamente a la convivencia ciudadana. El individuo ha pasado ya a disposición de la autoridad judicial, mientras el sector comercial respira ante la baja temporal del autor de la mayoría de los pequeños robos que degradaban la tranquilidad de la capital de Llevant.

El horizonte judicial para este delincuente se presenta oscuro al concurrir delitos de distinta naturaleza procesal. Por el quebrantamiento de la orden de alejamiento, el Código Penal estipula penas de prisión de seis meses a un año. A esto se añade el hurto, que al ser cometido por un multirreincidente con antecedentes previos, permite a la autoridad judicial elevar la sanción, superando la mera multa para imponer penas de cárcel de seis a dieciocho meses.

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