Condenado a 2 años, por agredir sexualmente a su hija mientras dormía: las claves de una realidad invisible
La condena a un padre en Palma por agredir a su hija de 12 años en la vivienda familiar vuelve a encender las alarmas. El caso destapa, una vez más, la cara más oculta de la violencia sexual infantil: el peligro real no siempre está en la calle, sino dentro del propio hogar.
La Audiencia de Palma ha condenado a dos años de prisión a un hombre de 58 años por agredir sexualmente a su hija de 12 años en la vivienda familiar. Los hechos probados ocurrieron de madrugada, cuando el acusado abandonó el sofá donde dormía habitualmente tras haberse separado de su mujer. Se introdujo en la habitación de la menor y se metió en su cama para manosearla mientras se masturbaba. La víctima, paralizada por la situación, tuvo que fingir que dormía durante la media hora que duró la agresión, un episodio que le causó graves secuelas psicológicas y cuadros de ansiedad.
El acusado aceptó la pena tras declararse culpable, la cual ha quedado suspendida bajo la condición de no delinquir en tres años, pagar una indemnización de 10.000 euros y cumplir una estricta orden de alejamiento durante 15 años.
Este caso vuelve a poner el foco sobre una realidad incómoda. Según datos de la Fundación ANAR y Save the Children, el peligro no suele estar en la calle: en más del 50% de los casos de abuso sexual, el agresor es de la propia familia, y en el 80% es de su entorno cercano. Además, el 96% no tiene antecedentes, siendo delitos invisibles en espacios de confianza.
Los expertos insisten en romper el silencio ante cualquier sospecha. Para recibir orientación confidencial y gratuita, están disponibles el teléfono de la Fundación ANAR (900 20 20 10), la Fundación RANA en Baleares (971 72 47 95) o emergencias (091).