POLICÍA NACIONAL LOCALIZA AL PRESEUNTO VIOLADOR TRAS LA DENUNCIA DE LA TURISTA

Detenido un masajista por agresión sexual a una clienta de un hotel de la Península

Agente encargada de la investigación

La Policía Nacional ha arrestado a un residente en Palma acusado de un delito de agresión sexual tras la denuncia de una turista. Los hechos ocurrieron el pasado mes de diciembre, cuando la víctima contrató un masaje en un hotel de la península y el empleado aprovechó el momento para realizar tocamientos íntimos sin su consentimiento. La investigación de la UFAM ha permitido localizar al presunto autor meses después en la capital. Tras la reforma legal, el acceso no consentido con los dedos se considera violación, castigando estos ataques con penas de cárcel.

La detención es el resultado de un trabajo de rastreo que comenzó semanas atrás. Según el informe policial, la mujer se encontraba de vacaciones en un establecimiento fuera de la isla cuando decidió acudir al servicio de masajes que ofrecía el hotel. Durante la sesión, el presunto violador introdujo de forma repentina un dedo en su zona genital Aunque la víctima no pudo reaccionar en ese instante debido a la sorpresa, acudió a comisaría al día siguiente para relatar lo sucedido.

Los especialistas de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer tomaron las riendas del caso y contactaron con la empresa externa que gestionaba el spa en dicho hotel. Gracias a esta colaboración, los agentes descubrieron que el sospechoso no se encontraba ya en la zona del incidente, sino que residía en Palma. Tras confirmar su identidad y paradero actual, los efectivos policiales organizaron un operativo que culminó el pasado lunes con su captura.

El arrestado ya ha pasado a disposición de los juzgados por este ataque contra la libertad sexual. El caso demuestra la eficacia de los protocolos de denuncia, que permiten a los investigadores seguir el rastro de los agresores aunque estos cambien de ciudad o intenten ocultarse bajo una apariencia de normalidad profesional.

El arrestado se enfrenta a penas de prisión que oscilan entre los 4 y 12 años, ya que el Código Penal actual califica la intrusión física como un delito de violación. Al concurrir un posible abuso de superioridad por su cargo profesional, la condena podría alcanzar los 15 años. Además de la cárcel, la justicia impondría la inhabilitación especial para ejercer su oficio, libertad vigilada y la inscripción obligatoria en el Registro de Delincuentes Sexuales.