Terraferida saca a la luz el mapa de la destrucción del suelo rústico en Inca
La organización proteccionista presenta este jueves en el local de la Obra Cultural Balear su exhaustivo Inventari de la Destrossa, un análisis técnico que radiografía la pérdida de identidad del campo mallorquín entre 2015 y 2024. Los datos, obtenidos mediante el análisis minucioso de imágenes aéreas, confirman que el crecimiento urbanístico disperso ha devorado miles de hectáreas de suelo fértil, transformando de forma irreversible el paisaje que define a la isla.
La Mallorca que conocíamos está desapareciendo bajo una red de piscinas, chalets y asfalto. Este jueves, a las 19:00 horas en Inca, Terraferida pone cifras y rostros a la degradación con la campaña "Foravila fora grues". No es una opinión; es un registro cartográfico de una década donde la protección del territorio ha sido, en muchos casos, papel mojado frente a la presión inmobiliaria.
El estudio disecciona cómo la fragmentación del territorio no solo afecta a la estética de la isla, sino que hiere de muerte la soberanía alimentaria y la gestión de unos recursos hídricos ya bajo mínimos. Según los datos que maneja la organización, la proliferación de edificaciones en suelo rústico ha seguido un ritmo frenético, a menudo operando en los márgenes de la legalidad o aprovechando vacíos normativos que los ayuntamientos no han sabido o querido frenar.