El estallido de la "sangre nueva" en Balears: 58.000 nuevos españoles en una década frente al muro insalvable de Austria
Baleares estalla. Un ejército de 58.156 extranjeros ha logrado el pasaporte en la última década, disparando las nacionalizaciones un 298%. Mientras Austria levanta muros con esperas de 30 años, las Islas se convierten en la tierra de las oportunidades para miles de marroquíes y colombianos. Es la metamorfosis definitiva de un archipiélago que ya no solo recibe turistas, sino que fabrica nuevos ciudadanos a ritmo récord.
Baleares vive una metamorfosis histórica. Lo que antes era un goteo constante se ha convertido en un auténtico tsunami de nacionalizaciones. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), un ejército de 58.156 extranjeros ha logrado el pasaporte español en las Islas en los últimos diez años. El dato es demoledor: desde 2017, la concesión de nacionalidades ha volado un 298,72%, pasando de poco más de 2.000 a rozar las 9.400 en un solo año.
Mientras en el archipiélago las puertas se abren al ritmo que marca la economía, en el resto de Europa el frío es polar. La comparativa es sangrienta: España es la tierra de las oportunidades frente a la fortaleza de Austria. En el país alpino, conseguir la nacionalidad es una carrera de obstáculos que puede durar hasta 30 años, con una prohibición casi absoluta de la doble nacionalidad. En Mallorca, en cambio, la realidad es otra.
"El sistema demanda mano de obra y Baleares responde nacionalizando", advierte Julián Claramunt, politólogo de Passes Perdudes. La necesidad de cubrir puestos de trabajo ha disparado las cifras. Los ciudadanos de Marruecos (1.603) y Colombia (1.406) lideran este "boom" por razones económicas, pero el verdadero terremoto emocional llega de donde nadie lo esperaba.
¿El efecto del miedo? El Reino Unido ha reventado todas las estadísticas tras el Brexit: un incremento del 842% en las nacionalizaciones. Británicos que no quieren ser extranjeros en su propia casa. Lo mismo ocurre con Venezuela, que ha pasado de 86 a 637 casos en un año, un alza del 640% que refleja el drama de un país en fuga.
Frente a la flexibilidad española, donde un iberoamericano solo necesita 2 años de residencia, el modelo de Austria parece diseñado para el rechazo. Allí, además de una década de espera mínima, se exige una renuncia total a las raíces. Baleares, por el contrario, integra: desde el sector servicios hasta el cuidado de nuestros mayores, como ocurre con el flujo femenino de Honduras, que ha crecido un 546%. Las Islas ya no son solo un destino turístico; son el nuevo hogar de miles que, a diferencia de lo que ocurre en la restrictiva Viena, aquí sí pueden decir: "Soy español".