ANÁLISIS ELECTORAL EN MALLORCA

La trampa estadística de Més: el sondeo de los 800 encuestados y el abismo del 5% de error

Encuesta para MÉS

El informe interno de los ecosoberanistas proyecta un crecimiento propio en un escenario de retroceso generalizado de la izquierda que los expertos tildan de poco representativo. La reducida muestra, sumada a la omisión de la crisis nacional de Vox y el "olvido" de las fuerzas emergentes, dibuja un mapa político diseñado más para el consumo propio que para reflejar la realidad de la calle.

La demoscopia balear se enfrenta a un nuevo debate sobre el rigor técnico tras la publicación del último estudio del Institut Opinòmetre para Més per Mallorca. Con una muestra de apenas 800 entrevistas (400 en Palma y 400 en la Part Forana), el informe arroja un margen de error del ±4,9%. En términos estadísticos, esta imprecisión es tan elevada que cualquier variación de escaños entra dentro de la pura incertidumbre.

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El "escándalo matemático" de los porcentajes

Si aplicamos el margen de error a los datos publicados, el relato cambia radicalmente. Més se adjudica un 12,63% de los votos (frente al 10,36% de 2023), pero con un error del 4,9%, su apoyo real podría oscilar entre un optimista 17,5% y un preocupante 7,7%. Es decir, estadísticamente es imposible afirmar que estén subiendo; podrían estar perfectamente estancados o incluso por debajo de sus resultados de hace tres años.

Esta fragilidad se hace evidente al mirar a El Pi. En 2023, con un 4,71%, se quedaron fuera del Parlament. Con el margen de error de esta encuesta, una variación de apenas 1 o 2 puntos —que el sondeo no es capaz de captar con precisión— decidiría si entran con fuerza o desaparecen, alterando por completo la aritmética de pactos que Més da por sentada.

Una "cocina" desconectada de la crisis nacional

El estudio genera dudas razonables al situar a Vox como segunda fuerza en la isla con un 21,5% de los sufragios. Esta proyección choca frontalmente con la coyuntura de la marca nacional en este 2026, marcada por una fase de estancamiento tras la marcha de figuras históricas como Javier Ortega Smith o el distanciamiento de Iván Espinosa de los Monteros. Inflar artificialmente la expectativa de la derecha radical suele ser una herramienta de polarización estratégica: agitar el "voto del miedo" para reactivar a un electorado progresista que, según el propio sondeo, se encuentra en pleno retroceso.

El historial de desviaciones de Opinòmetre

La trayectoria de la encuestadora invita a la cautela. En las generales de 2023, protagonizaron uno de los mayores errores del sector al sobreestimar a Sumar (dándole un 16,4% frente al 12,3% real). En las autonómicas de Baleares de ese mismo año, tampoco detectaron la desaparición de El Pi, al que situaban como pieza clave con 2 escaños. Este historial de fallos sistemáticos —donde suelen infraestimar a la derecha y sobreestimar a las fuerzas a la izquierda del PSOE— sugiere que estos datos deben leerse con una reserva prudencial.

El factor de las fuerzas emergentes

Analistas políticos señalan que el diseño de estas muestras reducidas tiende a dejar fuera del radar el impacto de opciones que no forman parte de los bloques tradicionales. En este contexto, formaciones como Coalició PER MALLORCA se posicionan como el factor que los estudios de parte prefieren no medir. El votante actual, saturado de los conflictos de Madrid y de las fórmulas de gobierno agotadas, busca una alternativa de gestión técnica y voz propia. La omisión de estos actores en sondeos diseñados para el consumo interno de los partidos distorsiona el mapa electoral real, el cual se presenta mucho más fragmentado de lo que estas cifras pretenden proyectar.

En el ámbito de la demoscopia existe una máxima ineludible: quien financia el sondeo suele condicionar el enfoque técnico de su propia cocina. Al encargar un estudio con muestra limitada y alto margen de error, el promotor no busca una fotografía real, sino una herramienta estratégica. Al final, el cliente siempre decide el relato.