PP y Vox blindan su "ley Frankenstein" para Baleares
La mayoría conservadora rescata por la vía de urgencia decenas de enmiendas que los letrados cuestionan y la oposición tilda de "asalto" a los servicios públicos. El Govern utiliza la "Ley de aceleración de proyectos estratégicos" para introducir cambios drásticos en el requisito lingüístico, la gestión administrativa y la política social.
El Govern de Marga Prohens ha decidido pisar el acelerador. Lo que nació como un texto técnico para agilizar proyectos estratégicos se ha convertido en una macrorreforma que toca todos los nervios sensibles de las islas. El Partido Popular y Vox han sellado una alianza para validar su propia "ley Frankenstein", un artefacto legal donde conviven la eliminación del catalán en la educación con la entrada de capital privado en la gestión de expedientes que, hasta ayer, eran competencia exclusiva de los funcionarios.
El muro lingüístico se agrieta
El acuerdo es tajante: el catalán deja de ser una barrera para acceder a las plazas docentes de "muy difícil cobertura". Matemáticas o Física ya no quedarán desiertas por el idioma, aunque Educación matiza que los profesionales no podrán consolidar su destino definitivo sin el título. El hachazo se extiende a celadores, personal de limpieza y mantenimiento, donde la lengua propia pasa a mejor vida como requisito. Además, se rebaja la exigencia para obtener el B2 y C1 en las aulas, permitiendo que un año de estudios en el extranjero convalide competencias lingüísticas locales.
La administración, en manos privadas
Bajo el paraguas de la eficiencia, el Ejecutivo balear importa el modelo de las Entidades Colaboradoras Urbanísticas (ECU). Esto supone, en la práctica, que el ciudadano podrá pagar a empresas externas para que tramiten sus licencias, sorteando el histórico atasco de la burocracia pública. Mientras la oposición denuncia una privatización encubierta, el Govern defiende que la supervisión seguirá siendo oficial, aunque el motor de la gestión sea privado.
Ofensiva social y fiscal
La huella de la ultra derecha se percibe con nitidez en dos puntos clave:
· Freno a la inmigración: Se imponen tres años de residencia legal para cobrar la renta social.
· Seguridad: El 20% de las plazas de la Policía Local se reservan para exmilitares.
En el plano económico, el PP introduce caramelos fiscales para jóvenes que compren vivienda y bonificaciones para propietarios que no se pasen de la raya con el IPC en los alquileres. Todo este paquete, que los letrados del Parlament miran con lupa por su falta de conexión con el texto original, se aprobará este miércoles gracias al rodillo de la mayoría absoluta. Un rodillo denunciado hasta la saciedad hasta ayer por los que a base de criticar a Pedro Sánchez han acabado convertidos en su propia sombra.
Carl Jung explicaba que aquello que criticamos con ferocidad en los demás suele ser un reflejo de nuestra propia "Sombra". Según esta teoría, proyectamos en otros los rasgos que no aceptamos de nosotros mismos. Si no integramos esos rasgos de forma consciente, terminamos manifestándolos de manera exagerada, convirtiéndonos precisamente en aquello que tanto señalamos.