Marga Prohens busca el palo corto de la izquierda federalista con la ampliación de los aeropuertos de Palma e Ibiza
El pleno del Parlament de les Illes Balears ha registrado este martes un enfrentamiento de alta intensidad dialéctica entre la presidenta Marga Prohens y la oposición. El eje del conflicto ha basculado entre la gestión de las plazas turísticas y lo que el Ejecutivo califica como "doble discurso" de la izquierda federalista respecto a las infraestructuras aeroportuarias de las islas.
La sesión parlamentaria ha arrancado con la intervención del diputado del PSOE, Llorenç Pou, quien ha centrado sus críticas en la denominada Ley Ómnibus. Según el representante socialista, el PP mantiene una estrategia de "anuncios de contención" mientras, en la práctica, permite la creación de nuevas plazas turísticas en edificaciones plurifamiliares bajo el control de un solo propietario. Pou ha reprochado a la presidenta que, un año después de prometer que no se ampliaría la capacidad alojativa, la normativa autonómica sigue manteniendo excepciones que favorecen el negocio frente a la residencia.
La respuesta de Marga Prohens ha sido contundente, desplazando el foco hacia la gestión del anterior Pacte de Progrés y la actual postura de los socios de la izquierda en el Gobierno de España. La líder del Ejecutivo balear ha defendido que su gabinete ha sido el primero en prohibir nuevos pisos turísticos en todos los municipios y en perseguir activamente la oferta ilegal mediante la eliminación de anuncios en plataformas digitales.
Sin embargo, el punto de mayor fricción ha llegado cuando la presidenta ha recordado la implicación directa del PSOE y Sumar en los planes de Aena para Son Sant Joan y es Codolar. Prohens ha denunciado que el Gobierno central, con el apoyo de la coalición que integra a Més per Mallorca, está ejecutando las ampliaciones de los aeropuertos de Palma e Ibiza que los nacionalistas critican con dureza en el ámbito local.
En este sentido, la presidenta ha dirigido sus palabras hacia el diputado Vicenç Vidal, a quien ha calificado como un "'escolanet' cuando gobierna el PSOE". La crítica subraya la incoherencia de mantener un discurso ecologista y antiautopista en Mallorca e Ibiza —donde Més se opuso históricamente a proyectos como la carretera Llucmajor-Campos que luego ejecutaron en el gobierno— mientras su representación en Madrid y Bruselas permite el avance de proyectos de alto impacto ambiental como el del aeropuerto ibicenco.
El debate ha dejado patente la fractura en el relato de la izquierda balear. Mientras colectivos como el GEN-GOB denuncian que la ampliación en Ibiza supondrá un aumento del 30% de la superficie operativa con graves riesgos hídricos y de saturación, la izquierda institucional en la capital del Estado no han mostrado una oposición real que bloquee las inversiones de Aena. Esta situación refuerza el argumento del PP sobre el pragmatismo de conveniencia de sus oponentes, que oscilan entre la pancarta en la oposición y la validación de infraestructuras cuando forman parte del Ejecutivo.
La jornada parlamentaria, que incluía la proyección de las intervenciones más relevantes, confirma que la movilidad y el techo turístico serán los caballos de batalla hasta el final de la legislatura. La presidenta ha cerrado su turno de réplica acusando a la izquierda federalista de haber gobernado durante ocho años "sin planificación y a golpe de titulares", reivindicando su gestión como la única capaz de priorizar la vivienda para los residentes sin asfixiar la economía balear. Quedando claro que con esta oposición y un VOX centrado en el monotema del catalán, la ausencia de un partido mallorquinista en el Parlament, deja via libre a la de Campos para reinar en el Parlament