Mallorca se queda sin casas de mallorquines: el 50% de los inmuebles en los pueblos más icónicos ya pertenece a extranjeros
Los datos del Catastro confirman el "sorpasso" inmobiliario. 92.030 viviendas en Baleares están en manos de no residentes y empresas de fuera. Mientras el alquiler se dispara hasta un 15% en un año, municipios como Escorca o Deià rozan el mayoritario dominio foráneo. Hay soluciones en Europa, pero falta la firma en el BOE.
92.030 inmuebles. Esa es la cifra exacta que hoy separa a los residentes de su derecho a la vivienda en Baleares. Según los últimos datos oficiales del Catastro, casi cien mil propiedades urbanas ya no pertenecen a ciudadanos de las islas, sino a fortunas extranjeras y sociedades limitadas con sede fuera de nuestro territorio. El mapa de Mallorca ya no se dibuja por su orografía, sino por el peso de las carteras internacionales.
El mapa del desembarco: ¿Dónde queda espacio para el residente? La concentración de la propiedad es masiva y quirúrgica. En la Serra de Tramuntana y el suroeste, el capital extranjero ha ganado la batalla por el suelo.
- Escorca: Es el primer municipio en "caer". El 52% de sus inmuebles ya tiene dueño extranjero.
- Deià: El refugio de artistas es hoy un búnker de inversión. El 48% de las casas son de no residentes.
- Andratx: Un 45% de la propiedad está en manos de fuera, concentrada en el puerto y urbanizaciones de lujo.
- Calvià: Rozando el 40%, con un mercado que ignora sistemáticamente el salario medio local.
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En el lado opuesto, la Mallorca interior resiste, pero con grietas. Pueblos como Llubí, Petra o Maria de la Salut mantienen las cuotas más bajas de propiedad extranjera (por debajo del 12%), aunque son los que más rápido están creciendo porcentualmente en el último bienio: el capital busca ahora el "corazón" de la isla al no quedar stock en la costa.
La consecuencia directa: Un alquiler imposible La relación es matemática. A mayor concentración de propiedad extranjera, menos oferta de alquiler residencial y precios más salvajes. En 2025, el alquiler en Mallorca ha subido una media del 15%. En Palma, el metro cuadrado ya se paga a 20 euros, una cifra que expulsa directamente a los trabajadores del sector servicios que sostienen la economía de la isla. Las casas ya no son para vivir, son activos financieros que rinden al 7% anual mientras las familias locales destinan el 60% de su sueldo a pagar un techo.
¿Se puede frenar? Europa dice que sí No es una utopía, es voluntad política. Otros puntos de Europa ya han dicho basta:
- Ámsterdam: Ha prohibido la compra de viviendas para alquilar en zonas tensionadas si no es para residencia propia.
- Canadá: Ha prorrogado la prohibición de compra a extranjeros no residentes hasta 2027 para proteger su mercado interno.
- Islas Baleares: El debate está sobre la mesa, pero la normativa europea de libre circulación de capitales se usa como escudo. Sin embargo, precedentes en zonas de Austria o islas de Dinamarca demuestran que, por razones de "interés general" y "emergencia social", se pueden aplicar restricciones legales.
La pregunta ya no es cuánto valen las casas, sino quién podrá vivir en ellas dentro de cinco años. Los datos dicen que, si no se interviene, Mallorca será una isla de propietarios ausentes y residentes de paso.