Transparencia en el ojo del huracán

Ertzaintza y Mossos rompen el tabú: publican nacionalidad de detenidos y encienden el debate en Mallorca

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La Ertzaintza revela que casi dos de cada tres detenidos son extranjeros, y el PSE‑EE lo califica de “error” que puede alimentar discursos xenófobos.

La batalla por la transparencia policial ha estallado en Euskadi y Catalunya… y llega en un momento en el que todo el estado mira con lupa el fenómeno de la delincuencia. La Ertzaintza ha hecho saltar por los aires su viejo protocolo y, por primera vez, ha decidido publicar la nacionalidad de los detenidos. Una medida que ha generado un terremoto político, sí, pero que muchos expertos —y cada vez más cuerpos policiales— defienden como el camino más efectivo para frenar bulos, rumores y manipulaciones.

El movimiento no es aislado: los Mossos d’Esquadra anunciaron que también las publicarán, aunque sólo en los informes anuales, convencidos que ofrecer datos claros es la única fórmula para evitar que la desinformación campase a sus anchas. Su sindicato mayoritario lo celebró como una “victoria de la transparencia”.

En el País Vasco, el PSE ha mostrado sus reticencias, pero el PNV se mantiene firme: “Los debates de seguridad no pueden seguir atrapados en tabúes”. Y lo cierto es que la nueva política informativa llega en un momento clave, cuando varias comunidades —incluida Mallorca, escenario reciente de debates sobre inseguridad y turismo— sufren la presión de narrativas cruzadas en redes sociales.

Frente a ese ruido, la apuesta vasca busca luz: datos oficiales, verificables y públicos. Un golpe directo a la rumorología que pretende apropiarse del discurso sobre delincuencia. La idea es simple pero potente: si la ciudadanía recibe información completa, las redes pierden su capacidad de fabricar versiones paralelas.

La decisión, que ya inspira a otros cuerpos policiales, abre una nueva era: la de la seguridad sin medias tintas y la información sin filtros. 

Según el informe de 2024 del INE sobre “Condenados adultos”, aunque el 71,4 % de las personas condenadas eran españolas, la tasa de condenados por cada 1 000 habitantes mayores de 18 años era de 15,7 entre extranjeros, frente a 6,2 entre españoles — es decir, casi 2,5 veces más alta para extranjeros.
En menores (14–17 años), también la tasa de condenas entre extranjeros (10,9 por 1 000) casi duplicaba la de españoles (5,8 por 1 000).
Los datos que arroja el Instituto Nacional de Estadística revelan que, aunque en números absolutos hay más españoles condenados (dado que son mayoría en la población total), la probabilidad de ser condenado es proporcionalmente mayor en población extranjera según esos datos agregados.