RADIOGRAFÍA DE UN COLAPSO

El desborde de tarjetas sanitarias dinamita la atención médica con esperas de una semana en Baleares

Médico de familia

Baleares ostenta el récord de presión asistencial en España mientras el engranaje de Atención Primaria claudica bajo el peso de un censo de pacientes inabarcable. El aumento vertiginoso de tarjetas sanitarias, que ya superan las 1.810 por facultativo en diversas áreas, ha convertido el acceso al médico de cabecera en una carrera de obstáculos. Con una demora media de 7,52 días, la ADSPIB denuncia un colapso estructural que el IB-Salut trata de invisibilizar mediante la falta de datos oficiales.

La conmemoración del Día Mundial de la Atención Primaria ha funcionado como el detonante para que la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Baleares (ADSPIB) destape una realidad alarmante. Según el análisis de la entidad, el 44 % de los ciudadanos de las islas espera más de una semana para ser recibido en su Centro de Salud (CdS). El panorama se vuelve sombrío en las citas presenciales: el 78 % de las solicitudes supera el límite de las 48 horas, una frontera temporal que debería ser el estándar de calidad y que hoy parece una utopía.

Fisioterapeuta

La raíz del problema es puramente demográfica y de gestión. Balears soporta la mayor carga de usuarios por médico de familia de todo el país. Los registros de 2024 y 2025 confirman que zonas como Migjorn o Trencadors gestionan volúmenes que rozan las 20.000 tarjetas sanitarias, una cifra que pulveriza cualquier ratio de seguridad asistencial. Este crecimiento poblacional no ha tenido un reflejo en la contratación de personal, dejando a los sanitarios frente a cupos inmanejables que derivan en un diagnóstico inevitable: el sistema ya no da más de sí.

Esta opacidad en las cifras de demora de la Primaria contrasta con la publicación diaria de las listas quirúrgicas. Mientras el portal del Servei de Salut oculta estos tiempos de espera, los hospitales sufren el efecto rebote, con urgencias saturadas por patologías que deberían haberse resuelto en los ambulatorios. La ADSPIB exige transparencia inmediata y un plan de choque que dote a los centros de los fisioterapeutas, psicólogos y médicos necesarios para absorber una demanda que no deja de escalar.