PP Y VOX, ATRAPADOS POR EL TC

El Constitucional congela la derogación de la Ley de Memoria y descoloca el pacto en Baleares

Marga Prohens y Manuela Cañadas

 

El Tribunal Constitucional ha frenado en seco la estrategia del Govern balear. Al suspender de forma fulminante la derogación de la Ley de Memoria Democrática, el tribunal ha resucitado la normativa de 2018 y ha reabierto las grietas en el pacto de derechas. La supresión de esta ley era una exigencia innegociable de Vox para dar estabilidad al PP de Marga Prohens; un peaje político complicado que ahora queda en el aire, tensionando al máximo la alianza de gobierno en las islas.

El TC desbarata el pacto en Baleares: la ley que el PP entregó a Vox vuelve a la vida

El Tribunal Constitucional ha dinamitado el pacto de gobernabilidad en Baleares. Al suspender de forma fulminante la derogación de la Ley de Memoria Democrática, el tribunal no solo ha resucitado la normativa de 2018, sino que ha dejado al Govern de Marga Prohens atrapado en su propio acuerdo de investidura.

Para Vox, acabar con la memoria histórica era una condición sine qua non, una línea roja innegociable para dar el "sí" a los presupuestos y permitir que el PP gobernara las islas. Aunque los populares nunca se sintieron del todo cómodos con una batalla identitaria tan extrema que sabían que acabaría en los tribunales, Prohens terminó cediendo a las exigencias de sus socios de ultraderecha. Ahora, ese peaje político se ha vuelto en su contra.

Un pacto bajo máxima presión

Con este frenazo judicial, el trofeo legislativo que Vox exhibía ante su electorado se ha evaporado. El revés es total:

·        El PP, atrapado: El Govern se ve ahora obligado a aplicar y financiar una ley que se comprometió a triturar, bajo la atenta mirada de unos colectivos memorialistas que ya exigen reactivar los planes de exhumación.

·        Vox, sin su gran baza: El partido de Santiago Abascal ve frustrada su principal exigencia ideológica, lo que abre una brecha de desconfianza en el pacto y reaviva el fantasma de la inestabilidad en las islas.

Al final, el intento del PP de comprar tranquilidad cediendo a las exigencias de Vox ha terminado de la peor manera posible: con la ley plenamente vigente, una humillación política para sus socios y un Govern desgastado que debe gestionar una patata caliente que intentó evitar