ALERTA SANITARIA EN LA MALLORCA DE LOS 20 MILLONES DE TURISTAS

Montañas de basura, ratas y cucarachas: s’Arenal de Llucmajor toca fondo

Arenal Llucmajor foto del Facebook de Arenal Palma Espana Sucesos

Vecinos y comerciantes no pueden más. Contenedores desbordados, muebles abandonados y plagas de ratas y cucharachas en las calles dinamitan la convivencia y la imagen del municipio en plena temporada alta.

Pasear por muchas calles de s'Arenal de Llucmajor se ha convertido en una carrera de obstáculos entre bolsas de basura reventadas, muebles rotos y cajas apiladas. Frente a establecimientos comerciales y junto al torrent, las imágenes de contenedores sepultados bajo toneladas de desperdicios se repiten a diario.

El problema ha saltado de la suciedad a la salud pública. Con el calor del verano, los restos orgánicos tirados en la acera se descomponen en pocas horas, convirtiendo los puntos de recogida en un foco de mal olor y en la comida perfecta para roedores e insectos.

Arenal Llucmajor foto del Facebook de Arenal Palma Espana Sucesos 1

«De noche da miedo sacar a pasear al perro. Ves ratas del tamaño de un conejo correteando entre los contenedores y las cucarachas se cuelan directamente en las casas y locales. Esto no se puede aguantar», lamenta un comerciante de la zona.

Los negocios de hostelería y comercio local alertan del impacto directo en sus bolsillos. Las terrazas pegadas a montones de basuras ofrecen una estampa lamentable a residentes y turistas, que optan por irse a otras zonas.

Arenal Llucmajor foto del Facebook de Arenal Palma Espana Sucesos 2

¿Qué exigen en el pueblo?

·        Más recogida: Refuerzo urgente de camiones y baldeo diario de aceras.

·        Campaña contra plagas: Desinfección inmediata de alcantarillas y contenedores.

·        Freno al incivismo: Control y sanciones para quien abandone muebles y trastos en la calle.

La tensión va a más. Vecinos y comerciantes exigen una respuesta inmediata al Ayuntamiento de Llucmajor antes de que la situación acabe en denuncias formales ante Sanidad. La pregunta en las calles es unánime: ¿hasta cuándo?