La huelga en la perrera de Son Reus sigue adelante
Son Reus al borde del abismo: la huelga estalla y acorrala a Llorenç Bauzá
Con turnos de patrulla compartiendo un único escudo y un solo traje de protección, riesgo biológico constante frente a la rabia o la sarna, y sueldos que rozan la miseria: así malvive la plantilla de la perrera de Son Reus mientras en Cort miran hacia otro lado. Tras romperse la mediación en el TAMIB, la huelga indefinida del próximo 24 de agosto retrata la absoluta falta de cintura política del regidor Llorenç Bauzá, incapaz de apagar un polvorín laboral que amenaza con colapsar el bienestar animal en Palma.
La huelga indefinida en la perrera de Son Reus arrancará este próximo 24 de agosto tras fracasar las negociaciones. El Tribunal de Arbitraje y Mediación de las Islas Baleares (TAMIB) acogió ayer la primera de las dos reuniones clave para intentar frenar el paro, pero el encuentro se saldó sin ningún tipo de acuerdo entre las partes.
Desde UGT Servicios Públicos han calificado de «frustrante» que ni el Ajuntament de Palma ni la empresa adjudicataria, Athisa, asuman sus responsabilidades para poner fin a un conflicto que los trabajadores llevan meses denunciando debido a la precariedad laboral que arrastra el servicio.
Radiografía del conflicto: ¿Qué exigen los trabajadores de Son Reus?
El fracaso de la mediación no es casualidad; responde a meses de reivindicaciones ignoradas por la concesionaria y el consistorio. Las principales reclamaciones que han empujado a la plantilla a la huelga son:
- Seguridad laboral y riesgo biológico: Exigen soluciones tras el grave ataque que sufrieron dos operarios el pasado 1 de diciembre, denunciando que operan en un entorno de riesgo biológico constante expuestos a enfermedades como la rabia, la leptospirosis o la sarna.
- Vehículos e instalaciones deficientes: Las inspecciones del sindicato alertan de furgonetas sin rampas para cargas de más de 25 kilos, sin jaulas individuales ni ventilación forzada para el calor, además de estancias de animales sin aislamiento y falta de agua potable para la plantilla.
- EPIs y herramientas insuficientes: Denuncian que los equipos son escasos —patrullan dos personas con un único traje de protección y un solo escudo— y los lazos de contención son inadecuados al no ser extensibles, comprometiendo también el cumplimiento de la ley de bienestar animal.
- Sueldos dignos: Reclamaban desde hace meses sentarse a negociar un convenio colectivo propio que ponga fin a unas nóminas que apenas rozan el salario mínimo interprofesional, unas retribuciones totalmente alejadas de la alta exigencia del servicio en Palma.
- Respuesta institucional: Acusan tanto a la empresa Athisa como a los responsables políticos de Cort de hacer oídos sordos y vaciar de contenido cualquier vía de diálogo ante sus reiteradas peticiones.
Un nuevo incendio en el área de Llorenç Bauzá
El sindicato considera «complicado» lograr un pacto in extremis y exige un esfuerzo real a la compañía junto a un gesto de voluntad política desde el consistorio palmesano para encarrilar la situación en las instalaciones municipales de Palma.
Este nuevo pulso sindical añade una enorme presión política al regidor de Medio Natural y Entornos Saludables, Llorenç Bauzá. La gestión interna del concejal acumula ya varios frentes abiertos tras las tensiones acumuladas con colectivos clave como los policías locales y los socorristas, evidenciando una crisis de gobierno interno que comienza a pasar factura al ejecutivo municipal.
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