Putin justifica la guerra y denuncia la presión de la OTAN en el Día de la Victoria
Vladimir Putin ha aprovechado el tradicional desfile del 9 de mayo en la Plaza Roja para lanzar un mensaje de desafío a Occidente, calificando la invasión de Ucrania como una lucha justa frente a una amenaza existencial. En un escenario marcado por la ausencia de tanques y misiles balísticos, el líder ruso ha acusado directamente a la Alianza Atlántica de armar y sostener lo que denomina una fuerza agresiva en sus fronteras
El acto, que conmemora el triunfo de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi, se ha desarrollado bajo un blindaje de seguridad extremo y con una asistencia de líderes internacionales notablemente inferior a la de ediciones anteriores. Entre los pocos mandatarios presentes destacaron Alexander Lukashenko, de Bielorrusia, y el primer ministro eslovaco Robert Fico, único representante de la Unión Europea en el palco. La austeridad del despliegue militar, justificada por el Kremlin debido a la situación operativa en el frente, refleja el desgaste de un conflicto que supera ya los cuatro años de duración.
La jornada ha estado marcada además por la fragilidad diplomática. Apenas horas después de que Donald Trump anunciara un alto el fuego de tres días, el Ministerio de Defensa de Rusia ha denunciado supuestas violaciones de la tregua por parte de las tropas ucranianas. Mientras Moscú sostiene que mantendrá el cese de hostilidades, los combates y las acusaciones cruzadas en el Donbás empañan un aniversario que, bajo el mandato de Putin, se ha transformado en la principal herramienta de cohesión interna y propaganda estatal.
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