HACHAZO HISTÓRICO AL ESTADO DE BIENESTAR EN ALEMANIA

El gobierno de Merz arrasa con los servicios sociales básicos para financiar el rearme militar

militar alemana enseña un tanque a civil

El Ejecutivo de Alemania ha consolidado un plan de recortes que alcanza los 40.000 millones de euros, afectando directamente a la cobertura sanitaria y al sistema de pensiones. Esta reestructuración busca priorizar el gasto en Defensa, que ascenderá a 133.300 millones de euros, en plena escalada bélica en Irán y la persistencia del conflicto en Ucrania.

La mayor economía de Europa ha decidido cambiar prioridades. El canciller Friedrich Merz ha activado una reforma que acaba con beneficios históricos. Uno de los puntos más críticos es el fin de la sanidad gratuita para cónyuges que no trabajan; a partir de ahora, estas personas tendrán que pagar una cuota basada en los ingresos del hogar. Además, los hospitales acortarán las estancias y se eliminarán tratamientos que antes estaban cubiertos por el Estado, endureciendo el acceso a una atención médica de calidad.

En la calle, el impacto se sentirá especialmente en la vivienda y el desempleo. El Gobierno ha endurecido las reglas para cobrar la renta básica: los parados de larga duración deberán gastar casi todos sus ahorros personales antes de recibir ni un euro público. Al mismo tiempo, se han bajado los topes de las ayudas al alquiler, lo que obligará a muchas familias a dejar sus casas para mudarse a pisos más baratos y pequeños. Para cuadrar las cuentas, también se ha creado un nuevo impuesto a las bebidas azucaradas que encarecerá la cesta de la compra.

Migrantes en Alemania

Este giro hacia una "economía de guerra" responde a la exigencia de la OTAN de gastar más en armamento. El objetivo de Alemania es tener el ejército más potente del continente, destinando el 3,5% del PIB a defensa. Aunque las pensiones subirán un poco para compensar la subida de precios, los expertos dudan que sea suficiente para frenar el malestar de una población que ve cómo el Estado de bienestar se encoge mientras los cuarteles se llenan de presupuesto.

A este escenario de austeridad interna se suma el compromiso financiero con el frente exterior. El Gobierno de Alemania mantiene un flujo constante de créditos y ayudas directas para sostener la resistencia de Ucrania, una factura multimillonaria que drena los recursos disponibles para políticas domésticas. Los préstamos continuados a Kiev han generado un intenso debate en el Bundestag, ya que muchos ciudadanos perciben que el sacrificio exigido en sus hospitales y pensiones sufraga directamente un conflicto que parece no tener fin.

Mallorca al día: la actualidad a un clic.