OPERACIÓN PAPEL HIGIÉNICO

Cárcel para el ciudadano chino que pretendía sacar de Kenia 2.000 hormigas ocultas en su equipaje

Hormigas incautadas

El tráfico de especies ha encontrado un nuevo objetivo en las llanuras de Kenia. El Tribunal del Aeropuerto Internacional Jomo Kenyatta ha dictaminado una pena de prisión de un año para Zhang Kequn, un ciudadano chino de 37 años interceptado con un cargamento de 2.220 hormigas vivas. La magistrada Irene Gichobi ha impuesto además una sanción económica de un millón de chelines (unos 7.100 euros), vinculando la condena directamente con el riesgo medioambiental derivado de la extracción masiva de insectos.

La inspección aduanera reveló un sistema de transporte tan rudimentario como efectivo para eludir controles básicos. Zhang ocultaba los ejemplares —en su mayoría hormigas reina— en tubos de ensayo y entre las capas de tres rollos de papel higiénico. Según la fiscalía, el detenido operaba como cabecilla de una red internacional desmantelada en 2025 que abastecía el mercado de los formicariums (hormigueros artificiales) en China, donde estos insectos se comercializan como mascotas exóticas de alta gama.

Este caso no representa un incidente aislado. Las autoridades de Nairobi ya condenaron en mayo de 2025 a dos ciudadanos belgas y un vietnamita por hechos idénticos, confirmando un cambio en las rutas de la biopiratería. Zhang adquiría las piezas a través de recolectores locales como Charles Mwangi, pagando 100 chelines por unidad (apenas 67 céntimos de euro). La especie afectada, la Messor cephalotes, es fundamental para la aireación del suelo y la dispersión de semillas en el ecosistema africano.

Ejemplar de la especie

El Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS) ha detectado que las organizaciones criminales están desplazando su interés desde el marfil de elefante hacia especies menores pero críticas para la biodiversidad. Tras admitir su culpabilidad en el juicio, Zhang ingresará en prisión, mientras su defensa prepara una apelación. Por el momento, el responsable de este envío masivo tendrá tiempo para analizar la estructura social de los insectos desde una perspectiva mucho más estática: la de una celda en Nairobi.