El avance del ébola en el Congo desata la violencia por la custodia de los cadáveres
La Organización Mundial de la Salud ha declarado la emergencia internacional ante un brote descontrolado de la variante Bundibugyo en la República Democrática del Congo. La desconfianza de la población hacia las autoridades y la intervención de milicias armadas en las zonas afectadas están desbordando los esfuerzos médicos, superando la capacidad de contención en las provincias orientales.a resistencia civil en Ituri se agrava al atribuir los activistas locales los síntomas hemorrágicos a la intoxicación por arsénico de las minas artesanales, descartando el diagnóstico oficial. Esta creencia medioambiental entre los trabajadores del sector bloquea la aceptación de los protocolos sanitarios y espolea los sabotajes a los centros médicos
Las fuerzas de seguridad de la República Democrática del Congo han tenido que efectuar disparos al aire en la localidad de Mongwalu para contener a una multitud enfurecida que intentaba asaltar un centro de aislamiento. Los manifestantes pretendían llevarse los cuerpos de dos fallecidos por ébola para realizar entierros tradicionales, una práctica que los expertos sanitarios prohíben debido a la altísima carga viral que presentan los cadáveres. Entre las víctimas mortales se encuentra un conocido líder religioso católico, cuya muerte ha amplificado el malestar y el escepticismo de la comunidad local respecto a la existencia de la enfermedad.
Este incidente no es un hecho aislado. En la cercana localidad de Rwampara, varias tiendas de campaña de personal médico fueron incendiadas tras incidentes similares. Los equipos de voluntarios de la Cruz Roja, encargados de gestionar los entierros seguros, se ven obligados a trabajar bajo escolta policial permanente. La organización ya ha confirmado el fallecimiento de tres de sus miembros tras contagiarse mientras manipulaban cuerpos infectados. La situación logística se complica todavía más al registrarse casos en Kivu del Norte y Kivu del Sur, regiones fronterizas con Ruanda donde opera el grupo rebelde M23, lo que impide el acceso seguro de los comités sanitarios.
La preocupación se ha extendido rápidamente a los países vecinos. Uganda ya ha confirmado sus primeros siete casos positivos, registrando la muerte de un trabajador sanitario. Ante el riesgo inminente de propagación a naciones como Angola, Ruanda, Sudán del Sur o Kenia, el director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África, Jean Kaseya, ha convocado una cumbre urgente de líderes continentales. Los países más afectados han pactado un presupuesto de 319 millones de dólares para contener la crisis, del cual solo se ha garantizado el 10%. Como respuesta inmediata, el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, ha anunciado una partida de 5 millones de dólares y ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para evitar que el coste humano y económico sea irreparable. El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, viaja de urgencia al terreno tras admitir que la epidemia avanza a un ritmo muy superior al de los mecanismos de respuesta.
Mientras los equipos de seguridad militar custodian los hospitales de la provincia de Ituri, el foco de la violencia se ha desplazado hacia las declaraciones de los activistas locales. Diversas plataformas civiles de Mongwalu atribuyen los síntomas hemorrágicos de la población a la contaminación del agua con arsénico, provocada por las explotaciones mineras artesanales de la zona, en lugar de a la presencia de la cepa Bundibugyo. Esta hipótesis medioambiental, extendida rápidamente entre los mineros de la región, está bloqueando la aceptación de los diagnósticos oficiales realizados por el personal sanitario, aumentando la resistencia comunitaria ante cualquier medida de aislamiento médico obligatorio.
Tres claves de la crisis sanitaria
📢 La amenaza del brote: Se trata de la cepa Bundibugyo, una variante del ébola extremadamente rara que no se detectaba desde hacía más de una década y para la cual no existen vacunas ni tratamientos médicos desarrollados.
📍 Territorios en peligro: El foco principal se localiza en la provincia de Ituri, pero la porosidad de las fronteras ya ha llevado el virus a Uganda y amenaza con colapsar los sistemas sanitarios de otros nueve países del entorno.
🛠️ El plan de contención: La estrategia africana pasa por asegurar una cumbre de financiación con empresarios en Lagos y conseguir el respaldo urgente de fondos de la Unión Europea, Estados Unidos y el Banco Mundial para corregir el retraso en la detección.
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