LA CRISIS BOLIVIANA DEJA AL GOBIERNO EN EL ALAMBRE

La resistencia civil se mantiene firme tras 15 dias de pulso con el presidente de Bolivia

Distrubios en Bolivia

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha asegurado que agotará todas las vías de entendimiento con los sectores sociales movilizados que exigen su dimisión inmediata, aunque ha advertido de que la paciencia del Ejecutivo tiene un límite. El pronunciamiento se produce tras una jornada de máxima tensión en el altiplano, marcada por el uso de dinamita, enfrentamientos directos con las fuerzas del orden y el fracaso parcial de un despliegue militar y policial que pretendía desbloquear de manera definitiva la carretera estratégica que conecta La Paz con Oruro. La movilización de campesinos, sindicatos y sectores afines al expresidente Evo Morales cumple ya más de dos semanas y amenaza con colapsar el abastecimiento de las principales ciudades.

El operativo institucional, denominado "Corredor humanitario con banderas blancas", partió durante la madrugada con un contingente compuesto por 150 vehículos oficiales, camiones de carga y maquinaria pesada, bajo la custodia de 2.000 efectivos de la Policía y el Ejército de Bolivia. El objetivo prioritario de la comitiva, encabezada por el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, era despejar las vías para garantizar el tránsito de camiones cisterna con combustible importado desde el Pacífico, alimentos de primera necesidad e productos sanitarios destinados a La Paz y El Alto.

La resistencia civil en las carreteras civiles del altiplano desactivó la eficacia de la intervención estatal. Los manifestantes, formados por una coalición de mineros, profesores y comunidades indígenas, utilizaron piedras, hondas y explosivos para fragmentar el convoy. Los disturbios provocaron la destrucción de lunas en vehículos de seguridad y obligaron a las fuerzas policiales a emplear gases lacrimógenos de forma masiva. Aunque las autoridades lograron avanzar en un primer término, los huelguistas aplicaron una táctica de repliegue y posterior concentración, reinstalando los bloqueos y barricadas a los pocos minutos de pasar la caravana militar en puntos críticos como la localidad de Copata.

La dimensión del conflicto ha adquirido tintes internacionales tras la denuncia de organizaciones civiles bolivianas sobre el presunto hallazgo de material antidisturbios de origen argentino. Los huelguistas mostraron proyectiles de gas lacrimógeno y munición metálica que supuestamente habrían llegado al país andino a bordo de aviones Hércules C-130 pertenecientes a las fuerzas armadas que dirige Javier Milei. Esta situación ha reavivado las fricciones diplomáticas regionales, recordando los episodios de asistencia material acontecidos durante la crisis institucional del año 2019.

Bolivia

A pesar de que las movilizaciones se han extendido a otras regiones como Cochabamba, Santa Cruz, Potosí y Chuquisaca, el Ejecutivo central insiste en que el foco crítico se limita a la ruta occidental del país. Rodrigo Paz, que apenas acumula seis meses al frente de la jefatura del Estado en un escenario de fuerte recesión económica y escasez de hidrocarburos, evitó confirmar la declaración inminente del estado de excepción, aunque aclaró que se tomarán las decisiones constitucionales necesarias si la parálisis de los suministros básicos persiste en el tiempo.

Las claves para entender el colapso andino

📢 El bloqueo de carreteras: Los manifestantes impiden el paso de mercancías y combustibles en las principales rutas del país para forzar la dimisión del Gobierno.

📍 La población urbana afectada: Los habitantes de las áreas metropolitanas de La Paz y El Alto sufren ya desabastecimiento severo de comida, gasolina y material sanitario.

🛠️ El escenario inmediato: El Ejecutivo mantiene la vía de la negociación abierta pero despliega fuerzas militares, mientras la oposición sindical exige un cambio de rumbo económico.

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