El cielo de Caracas arde: Trump ordena ataques contra objetivos estratégicos y el pánico se apodera de las calles
La madrugada de este 3 de enero cambiará el destino de Venezuela. Entre el estruendo de las explosiones y el vuelo rasante de cazas no identificados, el gobierno de Donald Trump ha lanzado una ofensiva que sitúa al mundo al borde del abismo. Mientras Maduro se atrinchera, miles de familias huyen hacia la oscuridad en una noche de terror absoluto.
El reloj marcaba las primeras horas de este sábado cuando el silencio de Caracas saltó por los aires. No fue un simulacro. Según adelanta el New York Times, el presidente Donald Trump ha autorizado una serie de "ataques de precisión" sobre infraestructuras clave del chavismo, una decisión que ha hecho temblar los cimientos de Miraflores. La capital venezolana es, en este momento, un escenario de guerra donde el humo negro de los incendios compite con las luces de emergencia que parpadean en cada esquina.
Desde el terreno, la cadena pública británica BBC y el diario argentino La Nación reportan escenas de auténtico histerismo. Testigos presenciales describen cómo los aviones de combate sobrevuelan los edificios a tan baja altura que "los cristales de las ventanas estallan por la vibración". La población, sumida en la confusión, ha salido a las calles buscando refugio en los sótanos, mientras las redes sociales se inundan de vídeos donde se escuchan ráfagas de artillería antiaérea y detonaciones sordas que sacuden el asfalto.
"Es el fin, esto ya no tiene vuelta atrás", relata María, una vecina de Chacao para medios locales, mientras sostiene a su hijo envuelto en una manta. Esa es la parte humana que los fríos comunicados no cuentan: el miedo de un pueblo que se ha despertado con el sonido de la guerra en la puerta de su casa.
Fuentes del británico The Guardian en Washington aseguran que la Casa Blanca justifica esta intervención como una respuesta a "amenazas inminentes", aunque el hermetismo es total. Mientras tanto, en Caracas, la señal de televisión estatal emite mensajes de resistencia, pero la realidad en la calle es otra: el caos logístico es total, con cortes de luz intermitentes y el suministro de internet cayendo por momentos.
Estamos ante un minuto a minuto frenético. La incertidumbre sobre el paradero de Nicolás Maduro y la magnitud real de los daños mantiene en vilo a la comunidad internacional. ¿Es este el inicio de una invasión a gran escala o un golpe quirúrgico para forzar la caída del régimen? Lo único cierto es que Caracas no volverá a ser la misma tras esta noche de fuego y acero