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El buque del hantavirus desembarcó un cadáver y a treinta pasajeros antes de activar la alerta

Hondius

La naviera Oceanwide Expeditions ha confirmado que el m/v Hondius permitió el desembarco de 30 personas y el cuerpo de un fallecido en la isla de Santa Elena el pasado 24 de abril, diez días antes de reconocer oficialmente el brote de hantavirus. Este desfase temporal sitúa a las autoridades sanitarias ante un posible escenario de propagación descontrolada, mientras el buque navega ya hacia el puerto de Granadilla, en Tenerife, donde se espera su llegada en menos de 72 horas.

La cronología de los hechos aportada por la propia compañía revela una brecha de seguridad sanitaria crítica. El primer fallecimiento a bordo se produjo el 11 de abril, pero el cadáver y otros 30 viajeros abandonaron la embarcación en Santa Elena sin ningún tipo de protocolo especial, ya que la confirmación del hantavirus no llegó hasta el 4 de mayo. Actualmente, se intenta localizar a todos los tripulantes y pasajeros que realizaron escalas desde el 20 de marzo, temiendo que el virus haya saltado a tierra firme en diferentes puntos del Atlántico a través de estos contactos internacionales.

En estos momentos, el m/v Hondius se encuentra en pleno tránsito desde Cabo Verde hacia Canarias. Aunque la empresa asegura que no hay nuevos cuadros sintomáticos entre los 114 ocupantes actuales, la OMS y el RIVM de los Países Bajos mantienen una vigilancia extrema sobre el navío. Al llegar a Tenerife, el puerto de Granadilla se convertirá en una zona de alta seguridad biológica donde se ejecutarán cribados masivos y cuarentenas estrictas para evitar que el brote detectado en alta mar alcance suelo español.

12:45

"No se lo tomaron lo suficientemente en serio": pasajero turco del barco con hantavirus

El videobloguero de viajes turco embarcó en Ushuaia, Argentina, el 1 de abril, para hacer un reportaje sobre Tristán de Acuña, el remoto archipiélago del Atlántico Sur, una de las paradas del barco.

Al principio fue un viaje idílico, con 59 tripulantes atendiendo a 88 pasajeros —la mayoría observadores de aves aficionados de 60 años o más—, cuenta Cenet, de 35 años, en una entrevista con la AFP.

Pero las cosas dieron un giro la mañana del 12 de abril, cuando el capitán del barco anunció por altavoz la muerte de un pasajero.

En un video grabado por el mismo Cenet, se ve cuando el capitán informó que el neerlandés de 70 años había fallecido el día anterior.

"El médico me dice que no estamos infectados", señaló el jefe de la tripulación, según se observa en las imágenes, sin imaginar que el propio médico británico del barco estaría en estado grave semanas después.

"Dijo que (el fallecimiento) se debió a causas naturales", recuerda Cenet en una entrevista por videoconferencia.

"Ni siquiera consideraron la posibilidad de que fuera una enfermedad tan contagiosa". "No tomaron el problema lo suficientemente serio", dice.
Tres pasajeros del barco ya han muerto, incluida la esposa de la primera víctima y una mujer alemana.

Según Cenet, le sorprendió ver que "la vida cotidiana" continuara el crucero tras el anuncio del capitán.

En sus videos muestra a pasajeros de avanzada edad reunidos alrededor del bufet.

"Seguimos comiendo todos juntos... y no llevábamos mascarillas", afirma.

Sin embargo, él y su camarógrafo decidieron aislarse voluntariamente por seguridad, contó a la AFP.

"No sabíamos que había un virus, pero simplemente tomamos precauciones", comenta.

Unos días después, el barco fondeó frente a Tristán de Acuña. A Cenet todavía lo atormenta esa escala. Teme el "peor escenario posible".

"Ojalá no hubiéramos desembarcado allí después de la primera muerte, porque junto con nosotros había cien pasajeros más, y estuvieron interactuando con los isleños", recuerda.

"Ese es uno de mis remordimientos, porque la isla es la más remota y no cuentan con suficientes centros médicos ni con suficientes doctores".

Viaje de 10.000 dólares
Cenet desembarcó en el territorio británico de ultramar de Santa Elena el 24 de abril, junto con unos 20 pasajeros más.

Al día siguiente tomó un vuelo a Sudáfrica, en el mismo que viajaba la esposa de la primera víctima. La mujer murió justo el día después.

"Estaba en una silla de ruedas (...) Tenía la cabeza baja. Al parecer, la enfermedad comenzaba a afectarle", sostiene.

También recuerda cómo, tras la muerte de su marido, muchos pasajeros se reunieron a su alrededor para consolarla.

Desde Sudáfrica, Cenet y su camarógrafo regresaron a Estambul.

"Cuando llegamos a Turquía, nos dijeron que, mientras no presentáramos síntomas, no teníamos que hacer cuarentena en ese momento", dice.

Un conocido que sigue a bordo le dijo a Cenet que los pasajeros estaban ahora aislados en sus cabinas con mascarillas.

Pero "creo que este tipo de barcos debería contar con algún tipo de laboratorio o equipo necesario" en caso de brotes, dice Cenet. Añade que los pasajeros pagaron unos 10.000 dólares cada uno por el crucero.