ECONOMIA DE GUERRA Y COLAPSO EN EL MEDITERRÁNEO

El repunte del crudo inyecta 150 millones diarios a Rusia mientras Mallorca asfixia su economía

PETROLEO PRECIOS

El conflicto en el Estrecho de Ormuz ha desencadenado un trasvase de riqueza global con efectos devastadores en el archipiélago. Mientras el Kremlin amasa fortunas astronómicas por el encarecimiento del barril, los transportistas y constructores mallorquines se asoman al abismo de un colapso operativo por costes energéticos inasumibles.

La maquinaria financiera de Moscú funciona a pleno rendimiento gracias a la inestabilidad en Oriente Próximo. Según revela el Financial Times, la administración de Vladímir Putin está percibiendo un ingreso extraordinario de 150 millones de dólares cada jornada debido al incremento del precio del petróleo. La clausura del paso marítimo de Ormuz ha estrangulado el suministro global, desviando la demanda hacia el crudo ruso Urals, que ha escalado hasta situarse entre los 70 y 80 dólares. Agencias como Reuters y Bloomberg confirman que gigantes asiáticos como India y China han intensificado sus adquisiciones, convirtiendo a Rusia en el gran beneficiario económico de una guerra que incendia el mercado energético.

Xi Jinping y Vladimir Putin

Sin embargo, el reverso de esta moneda de oro se vive con dramatismo en las calles de Palma y en los puertos de las islas. El impacto es ya una realidad física: el diésel ha perforado la barrera de los dos euros por litro en numerosas estaciones de servicio de Mallorca. Esta subida del 50% en los carburantes está "ahogando" al tejido productivo local. La Agrupación Empresarial de Transporte de Mercancías de Baleares advierte en la cadena COPE que llenar el depósito de un camión cuesta hoy 250 euros más que hace apenas un mes.

Trasmed

La onda expansiva llega hasta la cesta de la compra y la vivienda. Las navieras Baleària y Transmed ya aplican recargos por metro lineal que encarecen cada trayecto de mercancías en cientos de euros, un sobrecoste que se traslada directamente al consumidor final. Por su parte, la Asociación de Constructores de Baleares, en declaraciones a la Cadena SER, alerta de que la ejecución de obras públicas y privadas corre un riesgo severo de paralización. No es solo una crisis de precios; es un frenazo en seco a la viabilidad de la agricultura, la construcción y el turismo, sectores que miran con pavor una contienda que, paradójicamente, sufraga el rearme de otra potencia.