INCERTIDUMBRE EN LA INVERSIÓN PRIVADA

El presidente de CaixaBank advierte sobre el parón en la financiación a empresas

Tomás Muniesa presidente de Caixa Bank

Tomás Muniesa, máximo responsable de CaixaBank, ha confirmado una reducción significativa en el flujo de solicitudes de crédito por parte del sector empresarial durante las últimas semanas. Esta parálisis en el flujo de financiación responde directamente a la inestabilidad derivada del conflicto en Oriente Próximo, factor que ha obligado a las compañías a congelar sus proyectos de expansión ante un escenario global imprevisible.

El panorama económico ha dado un giro inesperado en las mesas de análisis de las principales entidades financieras del país. Lo que hasta hace apenas un mes era un ritmo constante de crecimiento y expansión, se ha transformado en un silencio prudencial por parte de los empresarios. El presidente de CaixaBank, Tomás Muniesa, ha puesto cifras y nombre a esta situación: el flujo de dinero hacia nuevos proyectos se está secando debido a un entorno internacional que invita a todo menos al riesgo.

Esta caída en la demanda no es una cuestión de falta de liquidez en los bancos, sino de una decisión consciente de los directivos y propietarios de negocios. El "pipeline", ese termómetro que mide las operaciones que están en cocina para firmarse en el futuro cercano, ha empezado a enfriarse. En las islas, donde el motor económico suele ir a revoluciones más altas que en el resto de la península, esta señal de alerta se recibe con especial atención. La economía de Mallorca se sustenta en gran medida en la capacidad de renovación constante de sus hoteles, comercios y servicios, y si el crédito se detiene, la modernización de la planta productiva corre el riesgo de estancarse.

Petrolero en estrecho de Ormuz

El motivo principal de este freno no reside en el interior de nuestras fronteras, sino en la inestabilidad que llega desde fuera. Los conflictos geopolíticos en Oriente Próximo han generado un efecto dominó que altera los precios de la energía, las rutas de suministro y, sobre todo, la confianza de quienes tienen que firmar un préstamo a largo plazo. Cuando el horizonte no está despejado, la reacción natural de cualquier empresario mallorquín es proteger su caja y esperar a ver cómo evoluciona la tormenta internacional antes de endeudarse para abrir un nuevo local o reformar un establecimiento.

Existe, además, una trampa estadística que conviene explicar para entender la gravedad del aviso de Muniesa. Aunque los datos oficiales de los bancos todavía muestran cifras positivas de concesión de créditos, esto se debe al "efecto retardo". Lo que se está firmando hoy en las notarías de Palma son créditos que se solicitaron hace tres o cuatro meses, cuando el optimismo era mayor. Sin embargo, lo que preocupa a los analistas es lo que está pasando ahora mismo en las oficinas: la gente ya no entra a preguntar por financiación para nuevas inversiones con la misma frecuencia que antes.

oficina caixabank

Pese a este escenario de cautela, no todo son sombras. España, y muy especialmente Baleares, sigue demostrando una resistencia mayor que la de nuestros vecinos europeos. El consumo de las familias se mantiene firme y el mercado laboral aguanta el tirón. El reto ahora es evitar que este parón temporal en el crédito se convierta en una parálisis estructural. El dinero está disponible en las cajas de entidades como CaixaBank, que gestiona una de cada cuatro operaciones de crédito en el país, pero falta que la estabilidad política y global vuelva a dar el permiso necesario para que los empresarios vuelvan a apostar por el futuro.