El plan de choque de la AIE para frenar el colapso del petróleo ante la guerra en Oriente Medio
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha lanzado un ultimátum ante la parálisis del estrecho de Ormuz, donde el flujo de crudo ha caído a niveles críticos. El decálogo de medidas de urgencia exige tres días de teletrabajo semanales, la gratuidad del transporte público y una reducción drástica del 40% en vuelos de negocios. Con el barril rozando los 119 dólares, el organismo advierte que la liberación de reservas es insuficiente y que solo un recorte masivo de la demanda evitará un desabastecimiento energético sin precedentes en los hogares y la industria.
El mercado energético mundial se asoma al abismo. La guerra en Oriente Próximo ha bloqueado la arteria principal del crudo: el estrecho de Ormuz. Por este punto transitaba el 20% del consumo global, unos 20 millones de barriles diarios que hoy apenas fluyen "a cuentagotas", según detalla el último informe de la AIE. La magnitud de la crisis ha forzado a los países miembros a liberar 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, el mayor movimiento de su historia, pero el director del organismo, Fatih Birol, es tajante: la oferta no basta; hay que hundir la demanda.
El decálogo de la austeridad obligatoria
Para compensar la pérdida de suministro, la AIE propone un cambio radical en la movilidad urbana y el consumo doméstico. Entre las medidas estrella figura el teletrabajo obligatorio tres días a la semana para aquellos empleos que lo permitan, con el objetivo de eliminar millones de desplazamientos innecesarios. Asimismo, se plantea la gratuidad total de trenes y autobuses para desincentivar el uso del vehículo privado, que acapara el 45% de la demanda de petróleo.
En las grandes capitales, la propuesta recupera sistemas de restricción por matrícula (par o impar) y la reducción de los límites de velocidad en autopistas en al menos 10 km/h. Según datos consultados en Bloomberg y Financial Times, estas acciones podrían ahorrar hasta 6 millones de barriles diarios, una cifra vital para estabilizar unos precios que ya castigan con dureza la inflación y las cuentas de las familias.
Impacto en el aire y en la cocina
La crisis no se limita a la gasolina. El desabastecimiento de Gas Licuado de Petróleo (GLP) y queroseno ha puesto en alerta al sector aeronáutico, al que se le exige recortar el 40% de los vuelos corporativos. En el ámbito doméstico, la recomendación es drástica: sustituir estufas de gas por placas de inducción o sistemas eléctricos para reservar el escaso GLP a usos críticos como la cocina en zonas vulnerables.
Aunque el restablecimiento del tráfico marítimo en Ormuz es la única solución definitiva, la AIE advierte de que los recursos fiscales de los Gobiernos son finitos. A diferencia de la crisis de Ucrania en 2022, la capacidad de subvencionar facturas es menor, por lo que el ahorro individual se convierte en la única barrera contra un invierno energético muy frio y oscuro.