UGT exige por ley un año de jubilación anticipada por cada diez trabajados en los hoteles

Jubilarse vivas en Mallorca: la ofensiva legal para rescatar a las Kellys de la «trituradora de espaldas»

UGT Manifestació

¿Cuántos ibuprofenos cuesta mantener impecable una suite de lujo en Mallorca? Unas 15.000 camareras de piso sostienen el motor económico de la isla doblando la espalda en turnos que destrozan la columna. Ahora, una fría ofensiva burocrática nacida en el archipiélago busca sacar a este colectivo de los hoteles antes de que terminen en una silla de ruedas. UGT ha registrado formalmente ante la Seguridad Social la exigencia de aplicar coeficientes reductores: un año menos de trabajo por cada diez cotizados, sin perder un euro de pensión. No es una protesta en la calle; es un pulso técnico avalado por datos clínicos que el Gobierno ya no puede camuflar.

Mallorca es el motor turístico del estado, pero sus engranajes los mueven cuerpos al límite. Unas 15.000 camareras de piso sostienen la planta hotelera de la isla. No hay huelgas ni rebeliones en las calles; hay papeles sobre la mesa de un ministerio. El sindicato UGT ha registrado formalmente una reclamación técnica ante la Seguridad Social para exigir que este colectivo se jubile antes: un año menos de trabajo por cada diez cotizados, sin perder un euro de pensión.

La propuesta ha nacido en el archipiélago y busca un hecho inédito. Para que se convierta en ley, el Ministerio necesita el aval de la patronal española (CEHAT). Mientras los hoteleros de la península arrastran los pies, la patronal mallorquina (FEHM) ya se ha comprometido a presionar a favor. Saben que los datos de sus propios hoteles son imposibles de camuflar.

Camarera piso

Los informes de riesgos laborales describen turnos que son un castigo físico. En ocho horas, una camarera realiza hasta 12.000 movimientos articulares forzados. Maniobras como levantar colchones a pulso implican un riesgo ergonómico de nivel 4, el máximo de la escala legal. El resultado es clínico y temprano: el 80% de las camareras de piso en Mallorca presenta signos de degeneración articular en las radiografías antes de cumplir los 45 años.

La realidad de los hoteles no se mide en estrellas, sino en miligramos. El 71% de estas trabajadoras consume antiinflamatorios a diario de forma preventiva para poder empezar la jornada laboral, respirando además químicos en espacios cerrados.

Hasta ahora, estos beneficios de jubilación anticipada se reservaban a sectores hipermasculinizados como la minería. La ofensiva de Mallorca es un pulso institucional para demostrar que limpiar habitaciones destruye el cuerpo exactamente al mismo ritmo.