Jack Daniel's y Beefeater negocian una fusión de 29.000 millones ante el desplome del consumo
Pernod Ricard y Brown-Forman exploran una integración sin precedentes para blindar sus marcas ante el desplome de las ventas y la presión de los impuestos internacionales.
El tablero mundial de los licores asiste a un movimiento comercial sin precedentes. Los dos colosos del sector, la francesa Pernod Ricard —matriz de Beefeater, Absolut y Jameson— y la estadounidense Brown-Forman —propietaria del icónico Jack Daniel's—, han confirmado contactos para una posible fusión. La operación, valorada en unos 29.000 millones de euros, busca crear un gigante capaz de resistir una tormenta perfecta: el cambio de hábitos de los consumidores y una guerra comercial que encarece cada botella que cruza el Atlántico.
Esta alianza, descrita por ambas corporaciones como una «fusión entre iguales», no nace de la euforia, sino de la necesidad de supervivencia en un escenario de extrema volatilidad. Según informan fuentes financieras citadas por Reuters y Bloomberg, el sector atraviesa un bache prolongado. Pernod Ricard ya activó un plan de reestructuración para ahorrar 1.000 millones de euros hasta 2029, mientras que Brown-Forman ha tenido que ejecutar cientos de despidos en sus plantas de Kentucky tras un retroceso en sus beneficios.
El problema es estructural. El encarecimiento de materias primas críticas, como la madera de los barriles de roble o el agave, se suma a una tendencia global donde el público joven opta por alternativas con menos graduación o directamente abandona el consumo de alcohol. A esto se añade la presión política: los aranceles derivados de las tensiones entre la Unión Europea y Estados Unidos han convertido la exportación en un campo de minas financiero.
La unión permitiría combinar la inmensa red de distribución global de la compañía francesa con el dominio del whiskey americano que posee la firma de Tennessee. Según analistas de Europa Press y Food Dive, el ahorro en costes operativos podría alcanzar los 450 millones de dólares anuales. Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos, ya que las familias fundadoras de ambos grupos deben pactar quién llevará el timón de este nuevo transatlántico empresarial. Por ahora, el mercado ha reaccionado con optimismo, disparando el valor de las acciones ante la expectativa de que el "matrimonio" se formalice antes de final de año.