El hijo de un multimillonario indio se ofrece para acoger a los hipopótamos de Pablo Escobar
El hijo del magnate Mukesh Ambani, Anant Ambani, ha presentado una propuesta formal para trasladar a la población de hipopótamos invasores que habita en el río Magdalena hacia su centro de rescate Vantara. La iniciativa surge ante el plan de las autoridades de Colombia de sacrificar a 80 ejemplares para frenar el impacto ecológico generado por la herencia del narcotraficante Pablo Escobar.
El ecosistema de la región de Antioquia se enfrenta a una crisis biológica sin precedentes debido a la reproducción descontrolada de esta especie africana. Tras la muerte de Pablo Escobar en 1993, los animales originales escaparon de la Hacienda Nápoles, encontrando en la cuenca fluvial colombiana un entorno sin depredadores naturales. Este escenario ha permitido que la colonia crezca de forma exponencial, desplazando a la fauna autóctona y alterando la calidad del agua, lo que ha generado conflictos crecientes con las comunidades de pescadores locales debido a la agresividad de los ejemplares territoriales.
La propuesta de Anant Ambani busca evitar el exterminio mediante el traslado de los paquidermos a las 3.500 hectáreas de su reserva privada en Jamnagar, donde ya conviven más de 2.000 especies. Según el comunicado emitido por la dirección de Vantara, el centro dispone de los recursos necesarios para garantizar el cuidado vitalicio de estos mamíferos, cuya gestión mediante castración química y física ha resultado insuficiente durante décadas. La infraestructura india, ubicada cerca de una de las refinerías más grandes del planeta, se postula como una alternativa humanitaria frente a la decisión del gobierno colombiano de aplicar medidas de control letales.
No obstante, el ofrecimiento no está exento de debate. Grupos de conservacionistas cuestionan la viabilidad del traslado debido a las diferencias climáticas entre el entorno tropical húmedo de Colombia y las condiciones áridas de Gujarat. Además, el coste logístico de desplazar animales que superan las tres toneladas supone un reto técnico de gran envergadura. Mientras el Ministerio de Ambiente de Colombia evalúa la viabilidad de esta exportación masiva, la comunidad internacional observa el desenlace de uno de los problemas de biodiversidad más inusuales del siglo XXI.
La crisis de los hipopótamos en Colombia nació de un capricho y un engaño. Pablo Escobar inició su zoo con cuatro machos, pero para lograr su reproducción, importó ilegalmente una hembra desde Texas. Durante el traslado, sus secuaces burlaron a las autoridades sustituyendo cebras decomisadas por burros pintados con rayas.
Tras la muerte del capo, la falta de control y un entorno favorable permitieron que esta única hembra originara una colonia que hoy supera los 160 ejemplares. Lo que comenzó como un fraude surrealista es ahora una amenaza ecológica masiva que el país intenta resolver mediante traslados o sacrificios.
Mallorca al día: la actualidad a un clic de distancia