INSTINTO ANIMAL AL LÍMITE

La cabra "devorafuegos" que desafía a la naturaleza en un templo hindú

Cabra en templo hindú

El comportamiento extremo de un rumiante en un centro de culto de la India ha dado la vuelta al mundo tras ser captado ingiriendo llamas vivas. El ejemplar, lejos de amedrentarse ante el calor, consume el combustible ardiente de las ofrendas rituales ante la mirada atónita de los fieles.

La naturaleza posee mecanismos de supervivencia que, en ocasiones, rozan lo inverosímil. En las últimas horas, una secuencia grabada en las inmediaciones de un santuario hinduista ha dejado perplejos a expertos y usuarios de redes sociales. En el metraje se observa a una cabra de gran tamaño aproximarse con determinación a una hilera de diyas —lámparas de aceite tradicionales— para lamer directamente el fuego.

No se trata de un fenómeno místico, sino de una necesidad fisiológica radical. Según fuentes veterinarias y naturalistas que han analizado escenas similares en entornos de peregrinación, estos animales se ven atraídos por el ghee (mantequilla clarificada) o los aceites vegetales que alimentan las mechas. Estos productos son una fuente densa de energía, grasas y, fundamentalmente, sales minerales, un recurso escaso y valioso para los herbívoros.

Resistencia biológica y riesgo

La anatomía de los caprinos facilita esta conducta que resultaría letal para otras especies. Poseen una mucosa bucal extremadamente queratinizada, una especie de blindaje natural que les permite ingerir plantas espinosas o, en este caso, soportar temperaturas elevadas durante breves segundos. El animal ejecuta movimientos rápidos y precisos: succiona el aceite líquido antes de que la combustión dañe el tejido profundo de su lengua.

Sin embargo, el riesgo de lesiones internas es elevado. El vídeo muestra al ejemplar con restos de polvos rituales en su pelaje, integrándose en un paisaje de devoción donde la fauna local ha aprendido a capitalizar las ofrendas humanas. Las imágenes, distribuidas por plataformas de avistamientos naturales y testigos presenciales, acumulan millones de reproducciones, reabriendo el debate sobre el impacto del entorno urbano y religioso en la dieta de la fauna silvestre.