SOLD OUT HISTÓRICO EN PALMA

Temples, Pitxorines y Maika Makovski lideran el Cranc Illa de Mallorca Festival

Fin del mundo

La décima edición del certamen agota sus abonos mensuales antes de abrir puertas en Can Balaguer, Es Gremi y Es Baluard. El regreso de los británicos Temples y el estreno del nuevo trabajo de las locales Pitxorines marcan una agenda que sitúa a la capital balear como epicentro de la vanguardia sonora europea durante el próximo mayo.

El Cranc Illa de Mallorca Festival 2026 ha logrado una proeza comercial antes de que suene el primer acorde: el cartel de "todo vendido" ya cuelga de sus abonos generales. La cita, que celebra una década de trayectoria, se consolida como un ecosistema de descubrimientos musicales y sonidos de culto que huyen de lo comercial. El jueves 7 de mayo, el patio de Can Balaguer inaugurará la programación con la intimidad de Two Little Rooms, sirviendo de preludio para un despliegue técnico y artístico que inundará los recintos más emblemáticos de Palma.

Temples

La jornada del viernes en la Sala Es Gremi promete una inmersión en el post-rock y la psicodelia internacional. Los ingleses Temples, referentes absolutos del género, aterrizan con la madurez que otorgan doce años de carrera desde su icónico debut. Compartirán escenario con la energía incombustible de Mujeres, el trío barcelonés que llega con material inédito bajo el brazo, y la propuesta atmosférica de las argentinas Fin del Mundo. La cuota de irreverencia sonora la pondrán Lame y Malánima, asegurando una noche donde las guitarras y los sintetizadores marcarán el pulso de la ciudad.

Pitxorines

El sábado 9 de mayo, el festival se traslada al entorno museístico de Es Baluard. La expectación se centra en Maika Makovski, quien presentará su proyecto más crudo y personal, Bunker Rococó, en su propia tierra. Junto a ella, el debut de Pitxorines supone una de las apuestas más arriesgadas y necesarias: ocho voces que reinterpretan el folclore mallorquín con una frescura inédita. El broche final lo pondrá la cultura de club con Amable y su sesión Common People, directa desde la mítica sala Razzmatazz, cerrando tres días de una experiencia que el propio festival define como "crancástica".