MÁXIMA SEGURIDAD ANTE EL ASCENSO A PRIMERA RFEF

El Atlético Baleares se encontrará un blindaje policial extremo en su visita a Jaén

AficIonados del Jaen CF

El Atlético Baleares iniciará este domingo el asalto definitivo hacia la Primera RFEF en un escenario sometido a una vigilancia excepcional, después de que las autoridades andaluzas y el club local hayan diseñado un plan de orden público con registros minuciosos y la directiva de denunciar de forma directa cualquier descalificación verbal desde la grada.

El entorno del encuentro de ida de la final por el ascenso ha quedado marcado por las estrictas directrices de orden público coordinadas entre la Subdelegación del Gobierno y la Policía Nacional en la capital del Santo Reino. Los aficionados blanquiazules que se desplacen para presenciar el duelo en el Nuevo Estadio de La Victoria se toparán con accesos fuertemente vigilados donde se aplicará una política de tolerancia cero. Los controles exhaustivos impedirán la entrada de personas con síntomas de embriaguez, así como la introducción de envases de más de 33 centilitros, tapones o elementos peligrosos. Además, la presencia de la comisaria jefe Layla Dris y del subdelegado Manuel Palomino ratifica que los efectivos policiales actuarán con contundencia ante cualquier insulto proferido en el recinto, tramitando denuncias directas para erradicar la hostilidad ambiental.

En el plano deportivo, la expedición mallorquina cuenta con una ventaja estratégica crucial derivada de su mejor posicionamiento en la liga regular. El reglamento de la Real Federación Española de Fútbol estipula que, en caso de persistir el empate global tras la disputa de una prórroga de 30 minutos al término del encuentro de vuelta en la isla, no se ejecutarán lanzamientos desde el punto de penalti, otorgando el ascenso directo al cuadro balear. Esta circunstancia obliga al conjunto jiennense, dirigido por Rafa Navarro, a buscar un resultado positivo de forma urgente ante su público.

Afición del Jaen CF

La capacidad del estadio es de 12.569 espectadores, aunque  pueda ampliarse de forma rápida hasta los 15.056 espectadores con gradas supletorias en la zona delantera de la grada y con supletorias en las zonas altas, habiéndose completado varias veces el aforo con más de 20.000 espectadores que previsiblemente registrarán un lleno absoluto debido al llamamiento del director general local, Fran Anera, para acceder al estadio con hora y media de antelación.

La seguridad del evento, reforzada por el equipo de seguridad privado que comanda Caridad Espínola, pretende amortiguar la presión de un feudo tradicionalmente complejo para los equipos visitantes.

Atlético Baleares

El bloque blanquiazul asume el rol de favorito indiscutible en este cruce definitivo debido a una profundidad de armario superior y a la regularidad defensiva que le permitió amarrar la segunda plaza en el tramo final del campeonato. Esta condición de cabeza de serie otorga a la plantilla una red de seguridad reglamentaria de un valor incalculable: si la eliminatoria concluye en tablas tras el tiempo extra en la isla, la plaza en la categoría de bronce será balear sin necesidad de jugársela en la lotería de los penaltis. Obligados a gestionar esta ventaja táctica con madurez, los profesionales deberán desactivar la presión ambiental de un feudo hostil mediante posesiones largas y transiciones rápidas, castigando la desesperación de un rival andaluz que llega con un mayor desgaste físico tras una agónica prórroga en las semifinales y que está forzado a arriesgar desde el primer minuto en su propio campo

¿Crees que la ventaja reglamentaria del Atlético Baleares en caso de empate tras la prórroga condicionará la estrategia ofensiva de los isleños en el partido de ida?

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