PERE GARAU A PUNTO DE EXPLOTAR

Pánico en los comercios de Palma: un delincuente multi reincidente siembra el terror en una tarde de robos y violencia contra mujeres y comercios

El criminal detenido

La inseguridad ciudadana en Mallorca está alcanzando un punto de no retorno. Un ladrón de origen norteafricano, sin oficio ni beneficio, ha sido detenido tras asaltar con extrema violencia dos establecimientos en apenas tres horas, agrediendo a las empleadas y destrozando el mobiliario. El suceso ha vuelto a encender la indignación vecinal ante una ley que muchos consideran laxa y una crisis migratoria que Balears exige gestionar con mano dura y competencias propias.

“Hoy os voy a robar, me da igual todo”. Con este descaro y una violencia desmedida, un delincuente de origen norteafricano y que tiene el robo como profesión, sembró el terror el pasado sábado en el barrio de Pere Garau, en Palma. Según han confirmado fuentes de la Policía Nacional, el individuo no se conformó con un solo golpe: en una misma tarde, convirtió dos negocios locales en el escenario de una pesadilla que reabre las heridas de una Mallorca que se siente desprotegida.

policia motorizada en Palma

El primer asalto ocurrió a las 16:00 horas en un establecimiento de cosmética. El delincuente irrumpió en el local y, tras amenazar a las trabajadoras, saltó el mostrador. Lo que siguió fue un forcejeo brutal. El atacante empujó a las empleadas, arrancó cables de cuajo y destrozó material informático mientras se hacía con dos teléfonos móviles. En un acto de valentía desesperada, las mujeres intentaron encerrarlo bloqueando la puerta, pero el asaltante, fuera de sí, logró escapar a base de patadas violentas contra el cristal hasta que reventó el acceso.

Pero la impunidad no terminó ahí. Apenas dos horas después, el mismo individuo asaltaba un estanco cercano. La escena se repitió: estanterías por los suelos, productos volando y una empleada luchando cuerpo a cuerpo para evitar el robo. Fue la providencial intervención de un policía nacional libre de servicio, que escuchó los gritos de auxilio desde la calle, lo que permitió reducir al delincuente justo cuando intentaba huir de nuevo.

policia nacional

Este suceso no es un caso aislado, es el síntoma de una enfermedad social que desborda las islas. En las calles de Palma, el sentimiento de impotencia es unánime. Ciudadanos y comerciantes exigen un giro de 180 grados en las políticas de seguridad. "Entran por una puerta y salen por la otra", lamentan los vecinos, hartos de ver cómo delincuentes reincidentes recuperan la libertad el mismo día de su detención debido a la laxitud de las leyes actuales.

La presión social en Baleares es máxima: se exige el endurecimiento de las penas y, sobre todo, que los expedientes de expulsión para delincuentes extranjeros dejen de ser papel mojado y se ejecuten de forma inmediata. Ante la inacción estatal, crece el clamor político que reclama la transferencia de las competencias de inmigración al Govern, con el objetivo de gestionar de forma directa y eficaz una crisis de seguridad que amenaza con dinamitar la convivencia en el archipiélago. El detenido ha ingresado en prisión provisional, pero la pregunta en la calle es: ¿cuando estará en la calle? ¿cuánto tardará el próximo en repetir la historia?